20° Lunes del tiempo Ordinario, 15 de Agosto de 2011

Celebramos La Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Patrona de nuestra Diócesis de Zipaquirá

San Lucas 1, 39-56

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( La Asunción
)
  1. La Asunción: esta “realidad última” de María Santísima es preludio de nuestra propia “última meta”. El Cielo y la Gloria en cuerpo y alma es el fin último que todos esperamos. Para eso hemos sido creados por Dios. Cada uno es libre de optar por esa felicidad total y eterna en el Cielo, en Gloria, o de rechazarla, rechazando a Dios. María es el preludio…
  2. El Cielo: llegar al Cielo es “la carrera que tenemos por delante”, esa carrera de la cual nos habla San Pablo el Cielo es la meta de nuestra carrera. El Cielo es indescriptible, inimaginable, insondable, inexplicable para el ser humano, pues somos limitados para comprender lo ilimitado de Dios.
  3. La Resurrección final será el encuentro de nuestra alma con nuestro Cristo glorificado. No significa que volvamos a una vida como la que tenemos ahora. Significa que Dios dará a nuestros cuerpos, la participación en su Gloria. Al reunirnos con Jesús en el cielo, seremos cuerpos gloriosos. María Santísima es figura de lo que nos espera.

REFLEXIÓN

Celebrar la Asunción de María es celebrar la Esperanza. Hoy es el día esperanzador en que empieza a cumplirse una de las promesas que el Señor, Jesús, el Hijo de Dios, nos ha hecho a nosotros: "el que cree en mí, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día".

ORACION

Justamente os paga Dios,
Virgen y Reina del cielo;
vos lo bajaste al suelo
y
Él os sube al cielo a vos.

FIESTA DE LA DIOCESIS DE ZIPAQUIRÁ

Al celebrar hoy la Festividad de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo en cuerpo y alma, nos recuerda la futura inmortalidad, nuestro destino final después de nuestra vida en la tierra. Nuestra Diócesis se viste de fiesta ante la solemnidad de la Asunción de María Santísima. Quien como patrona ha asistido, protegido y amparado la misión de la iglesia diocesana en el ser de discípulos y Misioneros de Jesucristo y de su iglesia.

HISTORIA

Javier estaba un día platicando con su cuñado Rafael y de pronto le hizo una confesión sorprendente. Ambos estaban casados con dos hermanas gemelas y aunque la esposa de Rafael deseaba ansiosamente tener un hijo, ésta después de diez años de matrimonio no había concebido. Javier le dijo a su cuñado que su esposa se había ofrecido a tener un hijo para dárselo a su hermana. El hijo nació, la madre lo acarició y se lo entregó a su hermana. Y ésta agradecida comentó: "Ni en sueños podría imaginar que alguien se sacrificara así para hacerme feliz". Meses más tarde, un periódico publicaba la noticia con este titular: "Un regalo de amor que no tiene precio. Hermana da su bebé a hermana sin hijos".


Hace dos mil años Dios nos hizo un regalo de Amor que no tiene precio:

A través de una mujer llamada María,

entregó a su hijo Jesús al mundo entero.




Para ganar Indulgencia Plenaria en esta Fiesta Patronal se necesita:
  • Estar en Gracia de Dios ( haber confesado todos los pecados mortales)
  • Tener intención de ganar la indulgencia
  • Comulgar
  • Orar por las Intenciones del Papa y
  • No tener afecto a pecado alguno ( arrepentidos y decididos a no pecar más)
Lunes 15 de Agosto
6:00 p.m. Santo Rosario
6:30 p.m. Eucaristía



20° Domingo del tiempo Ordinario, 14 de Agosto de 2011

San Mateo 15, 21-28


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( Fe y Oración Perseverante
)

1. La Oración: con la oración, Dios hace que se haga más grande nuestro anhelo de encontrarnos con Dios. Sumergidos de lleno en este tiempo litúrgico, el evangelio de este día – la madre que pide insistentemente a Jesús- nos alecciona sobre la insistencia en la oración y súplica: “Señor, socórreme”. Hay pocas oraciones tan breves como ésta, en la que una madre intercede por su hija. En ella se cruzan dos direcciones: la súplica revela a la vez su amor maternal hacia la hija y, ante todo, su confianza hacia el Señor.

2. La Fe: cuando es sólida y se une a la oración perseverante, tiene buen fin. Todos, incluidos los que venimos domingo tras domingo a la eucaristía, necesitamos imitar el corazón de la cananea. Un corazón que sea capaz de contemplar la presencia de Jesús. De intuir que, en la Palabra que se escucha y en el pan que se come, podemos alcanzar la salud espiritual y material para nuestro existir. La fe no es sólo la aceptación de una verdad. Es, sobre todo, la confianza en el poder y la bondad de Dios. En este caso, la fe se identifica con el reconocimiento de Jesús como el enviado por Dios, el médico de las almas.


REFLEXIÓN

El Evangelio que hoy se proclama nos enseña que quien desea conseguir algo importante debe ser incansable en su insistencia, en su búsqueda. Ante los ruegos de la cananea, Jesús revela su propia compasión y el núcleo de su mensaje: “Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas”.

La salvación anunciada por Jesús tiene por destinatarios a todos los hombres. Él va a enviar a sus discípulos para que anuncien el Evangelio a todas las naciones. El Redentor se ha ofrecido a su Padre, en favor de todos, especialmente a los que están perdidos, a los enfermos. Todos somos destinatarios del Evangelio, por ende, todos debemos ser misioneros de la Buena Noticia.

ORACIÓN

"Señor, nada quiero más que lo que Tú quieras. Aún lo que en estos días vengo pidiéndote, si me aparta un milímetro de la Voluntad tuya, no me lo des. Sólo quiero lo que Tú quieres y porque Tú lo quieres."

PARA LA VIDA

Érase un anciano que, todas las noches, caminaba por las calles oscuras de la ciudad con una lámpara de aceite en la mano. Una noche se encontró con un amigo que le preguntó: ¿qué haces tú, siendo ciego, con una lámpara en la mano? El ciego le respondió: “Yo no llevo una lámpara para ver. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí”…

¡Qué hermoso sería si todos ilumináramos los caminos de los demás! Llevar luz y no oscuridad. Luz…demos luz. De la historia de Pedro, ciego y náufrago en la tormenta del domingo pasado a la historia de hoy, de la mujer cananea, invisible y marginada. Del grito de Pedro: “Señor, sálvame” al grito de la mujer extranjera: “Señor, socórreme”.

19° Domingo del tiempo Ordinario, 7 de Agosto de 2011

San Mateo 14, 22-33

Descargar Homilía de Nuestro Obispo Monseñor Héctor Cubillos Peña ( Misa de 12:00 m )

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( Encuentro con Jesús )

  1. El Miedo es común a todos los seres humanos ante la dificultad inesperada. Es más fuerte que nuestras fuerzas. Hoy, como Pedro, clamamos la ayuda de Dios: ¡Señor, Sálvame! Hay que colocar nuestra confianza en el Señor. Lancémonos a las aguas de nuestro mundo sin miedo a ser engullidos por ellas. Si el Señor va por delante, y nuestra fe está en Él, no nos ahogaremos. Él es el dueño de la barca y el sentido de nuestra historia, el fin de nuestra oración y de nuestra entrega. En el silencio aparente, en la ausencia dolorosa es donde hemos de aprender a buscar y a ver el rostro del Señor que, un domingo más y en pleno día, nos grita: ¡Animo soy yo, no tengáis miedo!
  2. La Fe: Si la fe conlleva una gran carga de duda, también contiene la promesa del apoyo de Jesús a todo el que cree. Dios no solamente rescata al hombre por la muerte de Jesús, sino que también lo salva, es decir, lo acompaña en su caminar diario. La confesión de Pedro encierra la confianza fundamental que el creyente y toda la Iglesia, pone en la persona de Jesús.
  3. La Oración: el Señor pide a sus discípulos de todos los tiempos intensificar la oración, ser más sinceros y dóciles en la dirección espiritual, obedecer con prontitud y docilidad de corazón, poner junto a la oración unos medios humanos que están a nuestro alcance, aunque sean muy pequeños... Junto a Cristo se ganan todas las batallas, pero debemos tener una confianza sin límites en Él. «Reza seguro con el Salmista: "¡Señor, Tú eres mi refugio y mi fortaleza, confío en Ti!"

REFLEXIÓN

Nos sale de muy adentro el grito desesperado de Pedro: ¡Señor, sálvame!. Pues nos movemos muchas veces sobre aguas inestables y turbulentas del pecado, es decir, cuando no estamos en la tierra firme de la fe en Jesús.

El grito de fe no se improvisa; es decir, hay que cultivar la confianza en Dios en tiempos de bonanza, para que no sólo nos acordemos de Él y le invoquemos en tiempos de tormentas y tentaciones. Nos acercamos a Jesús, saltamos hasta Él, por encima de las olas inestables y que quieren devorarnos, para agarrarnos a Él ciegamente pues, Él es el único que puede dominar todos nuestros miedos.

PARA LA VIDA

Érase una vez un enfermo mental que insistía en que era Jesucristo. Ningún médico pudo convencerle de que se trataba de una ilusión, de que él era simplemente Félix Jiménez. Un día el médico le dijo que extendiera los brazos para medirlo y también lo midió de la cabeza a los pies. El médico salió y regresó con un martillo y unos clavos.

El enfermo empezó a sentir gran curiosidad y nerviosismo. ¿Qué está haciendo?, le preguntó el enfermo. ¿Usted es Jesucristo, no es cierto? Sí, lo soy. Entonces, mientras el médico hacía una cruz, le dijo: usted debería saber lo que estoy haciendo. Espere, espere, por favor, gritó el paciente, yo no soy Jesucristo. Yo soy Félix Jiménez. ¿Qué le pasa, doctor, está usted loco?.

Pregunta: ¿Hay aquí algún Félix Jiménez que cree ser Jesucristo?, que extienda las manos y lo mediremos. ¿Hay aquí alguien como Pedro que quiera caminar sobre las aguas del mar?

18° Domingo del tiempo Ordinario, 31 de Julio de 2011

San Mateo 14, 13-21


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( Multiplicación Panes y Peces )

Descargar Primera Homilía del Diácono
Juan Pablo Durán Rueda, de los Legionarios de Cristo
( Misa 10:00 am), quien será ordenado Sacerdote el
12 de Diciembre de 2011

La multiplicación de los Panes y los Peces es considerada como la realización del don del verdadero maná, Jesús es el nuevo Moisés que sacia el hambre de la multitud de peregrinos que vamos en camino, a través del desierto de la vida, hacia la verdadera Tierra prometida.
  • Los Panes y los Peces: Jesús implica a sus discípulos en el milagro, pidiéndoles su colaboración en la distribución de los panes y los peces bendecidos por él a la muchedumbre. Esta es ya una imagen viva de la Iglesia que continuará anunciando el Evangelio y distribuyendo el «pan de la vida», la Eucaristía.
  • Jesús: El Pan vivo bajado del cielo sacia el hambre humana, de suerte que todos puedan tomar no sólo lo que necesitan, sino recoger también «doce canastos llenos de los trozos sobrantes». Si alguien ofrece a Jesús, así sea lo poco que tiene, Él lo multiplicará mucho más.

REFLEXIÓN

Dice el texto evangélico, que Jesús se retiró a un lugar solitario y tranquilo. En otro momento nos aclara el Evangelio que el Señor pretendía que los suyos descansaran. Los consolaba con sus palabras, los curaba de sus dolencias y hasta les daba de comer, El Señor multiplica unos panes y unos peces, poniendo de manifiesto su divino poder...

Eran muy poco cinco panes y dos peces, pero era lo que tenían y lo entregaron todo con esa generosidad tan propia de los pobres y los sencillos.

Entonces el milagro se produjo y pudieron comer todos, hasta saciarse y dejar de sobras “doce cestos llenos”. Es la generosidad de Cristo cuando el hombre se le entrega sin reservas. Por uno que demos, Jesús nos da cien y la vida eterna. Pensemos que el Señor no se deja ganar en generosidad con aquel que da…

PARA MEDITAR EN ESTA SEMANA

En un largo viaje en tren, una estudiante entabló una discusión con un sacerdote desconocido que estaba sentado frente a ella. Le dijo que era miembro de un grupo eclesial y le explicó cuál era la actividad que realizaban:

- "Nos encontramos cada mes y discutimos problemas actuales".

- "¿Hacen solos estos encuentros o tienen algún asistente?".

La muchacha se sintió un poco avergonzada, pero después le confesó:

- "solos, primero venía el capellán de la parroquia pero estamos contentos de que ya no venga. Traía el evangelio, leía un pasaje y después hacía una predicación que no nos interesaba. La última vez nos habló de la multiplicación de los panes. Pero, ¿qué nos dice eso? A nosotros nos interesan los problemas de hoy como el divorcio, el control de la natalidad, la hambruna en África".

Probablemente tenía razón la estudiante. Hoy debemos tener el coraje de afrontar lo que es actual y grave: el hambre, la pobreza.

Hay jóvenes felices que no tienen que preocuparse por el pan cotidiano, mientras que dos partes de la humanidad, cada día, tiene el problema de no saber qué comer y esto, ¿no es un problema actual?

17° Domingo del tiempo Ordinario, 24 de Julio de 2011

San Mateo 13, 44-52


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( El Reino de Dios )

1. El Tesoro: el Reino de Dios está escondido a los ojos de muchos. Pero existe y es real. Sale a nuestro encuentro cuando menos lo sospechamos. Y exige de nosotros la disponibilidad para entregar todo lo que hacemos y tenemos. La parábola nos sugiere colocar nuestro corazón en el tesoro del cielo.

2. El Comerciante: el Reino de Dios puede estar expuesto a la luz pública. Pero sólo quien anda buscándolo, lo encuentra. Hace falta tener sed para encontrar la fuente que mana y corre. Hace falta la capacidad para conocer el valor que encontramos para arriesgarlo todo. La parábola nos habla de la aventura de la esperanza que impulsa al encuentro con Jesús.

3. La Red: el Reino de Dios es inabarcable como el mar. Requiere de nosotros arrojo y valentía, pero también la preparación y los instrumentos necesarios para captar su riqueza. Y el discernimiento necesario para apreciar el valor de las opciones. La parábola nos da la clave de la sabiduría que, sin duda, es el amor; el amor por lo que verdaderamente vale: EL REINO DE DIOS.

REFLEXIÓN

Después de tres domingos, hoy terminamos las parábolas del capítulo 13 de Mateo con la del tesoro escondido, la perla fina y la red que recoge de todo. Las tres van unidas en una misma intención: ser cristiano, haber conocido a Jesús; seguirlo en la comunidad de la Iglesia es el gran TESORO por el que merece la pena venderlo todo.

Pero nada de esto se puede descubrir sin un corazón dócil, como el que pide Salomón (1ª lectura). Podía haber pedido lo más noble, Dios lo escogió y le dio mucho más. Dios sabe dar a quien pide sabiamente.

PARA LA VIDA

Según una antigua leyenda, el rey Salomón tenía que tomar una decisión muy importante. Reunió a todas las criaturas existentes para que le aconsejaran. Salomón tenía en la mano una hermosa copa que estaba llena del agua de la vida para siempre. El que bebiera de esa agua no moriría, viviría siempre.


Todas las criaturas estuvieron de acuerdo en que el rey debería beberla. Todas a coro dijeron: Bebe, Oh rey, vive siempre ¡. Salomón preguntó si todas estabanpresentes y le dijeron que la paloma no había llegado.


Cuando llegó la paloma, Salomón le preguntó su opinión y ésta le dijo: Señor, si mi compañero muere yo también debo morir. ¿De qué me serviría vivir siempre y ser inmortal si todos mueren y muere todo lo que yo amo? Escuchado el consejo de la paloma, Salomón derramó el agua de la vida sin fin y no la probó. Póngase usted en el lugar de Salomón ¿cómo respondería a la propuesta de Dios? “Pídeme lo que quieras y yo te lo concederé”.

16° Domingo del tiempo Ordinario, 17 de Julio de 2011

San Mateo 13, 24-43


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( El Reino de Dios )

  • El Campo: el campo de la siembra es el mundo. En ese terreno amplio y a campo abierto, sembró Dios su infinito Amor desde el comienzo de la creación. Ya al principio su semilla cayó generosa. Sin embargo, la tierra no siempre respondió. Dios quiso al hombre libre y capaz de optar por el bien o por el mal. Y el hombre optó por el mal. Por eso, junto al buen trigo, creció la cizaña o la mala hierba. Junto al bien se cuela el mal.
  • La Cizaña: lo que nos separa de Dios. Lo que nos quiere hacer caer cada día. Es aquello que nos ahoga e impide crecer como cristianos y también, por qué no decirlo, como personas. Estamos tan habituados a vivir entre cizaña que, a duras penas, podemos distinguir el bien del mal, entre lo que es fruto y la simple hojarasca, entre lo que es trigo y la mala hierba.
  • La Pequeñez: las parábolas de la mostaza y de la levadura llevan consigo la idea de lo pequeño que puede más que lo grande y del crecimiento “del interior al exterior”, “de abajo a arriba” y sin espectáculo alguno, en silencio, como crece el trigo, como fermenta la harina para ser pan. La semillita que se hace arbusto, la levadura que fermenta la masa. Es el Reino en nosotros y somos nosotros en la humanidad. La Palabra germina en nosotros y al final toda nuestra vida se convierte en Reino.

REFLEXIÓN

La parábola del sembrador, la cizaña, la mostaza, la levadura, el árbol con sus frutos, la higuera, la mies que ya amarillea, la vid... Jesús habla del Reino con parábolas alusivas al campo. Son las parábolas del crecimiento de algo pequeño e insignificante, que se va haciendo irresistiblemente grande, que crece de dentro a fuera, que va camino de la madurez...

Jesús habla del Reino como de una VIDA QUE CRECE. La semillita que se hace arbusto, la levadura que fermenta la masa. Así es el Reino en nosotros y somos nosotros en la humanidad. La Palabra germina en nosotros y al final toda nuestra vida se convierte en Reino. Decía Teresita del Niño Jesús que Dios no necesita grandes obras, sino nuestro pequeño amor.

PARA LA VIDA

Anoche tuve un sueño raro. En la plaza mayor de la ciudad habían abierto una nueva tienda. El rótulo decía: REGALOS DE DIOS. Un ángel atendía a los clientes. ¿Qué es lo que vendes, ángel del Señor? le pregunté. Vendo todos los dones de Dios. ¿Cobras muy caro? No, los dones de Dios son todos gratis. Miré las estanterías, estaban llenas de ánforas de amor, frascos de fe, cajas de salvación y muchas cosas más.

Yo tenía gran necesidad de todas esas cosas. Cobré valor y le dije al ángel: Dame, por favor, bastante Amor de Dios, dame perdón de Dios, una bolsa de esperanza, un frasco de fe y una caja de salvación. Todo lo que había pedido me fue servido en una cajita diminuta. Sorprendido, le pregunté: ¿Está todo ahí? El ángel me explicó: Ahí está todo. Dios no da nunca frutos maduros. Él sólo da pequeñas semillas que cada cual tiene la obligación de cultivar.

15° Domingo del tiempo Ordinario, 10 de Julio de 2011

San Mateo 13, 1-23

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( El Sembrador )

  • La Palabra: es representada como una semilla con un inmenso potencial de vida, que se desarrollará según la acogida que reciba. La colaboración empieza con la escucha atenta, intensa y solícita de la Palabra, de modo que penetre profundamente en el corazón y lo sane. Las entrañas del ser humano pueden estar enfermas por la insensibilidad, la superficialidad, la infinidad de intereses egoístas. Son lugares donde la semilla no podrá crecer. Cuando la Palabra es acogida con un corazón bueno, producirá muchos frutos de gracia, amor y bondad según la correspondencia de cada uno al Don de Dios.
  • La Cosecha: encuentra varios obstáculos para que la semilla alcance su período de madurez. Indican claramente que una parte más o menos grande de la semilla se pierde. A pesar de todo, el labrador logra una gran cosecha; el reino de Dios se establece en la tierra con un éxito desproporcionado a sus comienzos humildes y adversos. A pesar del fracaso aparente del Reino, de la predicación y del mensaje cristiano, el poder de Dios logrará que la esperanza del sembrador se vea colmada con abundante cosecha. Esto dependerá de las disposiciones de los oyentes ante la Palabra.
  • El Sembrador: comienza de nuevo cada año la siembra de sus tierras. Jesús, el divino Sembrador, no ha interrumpido su trabajo iniciado en Galilea y que se extiende de generación en generación. Las primaveras de la Iglesia nos prometen unas sementeras de juventud y fertilidad; pero es preciso que primero escuchemos: «El que tenga oídos, que oiga».

REFLEXIÓN

Todo nuestro peregrinar por la tierra no busca otra cosa que ser semejantes a Jesús, imagen del Padre, y en estar cada vez más unidos a Él. ¿Por qué hemos escuchado esta parábola del sembrador? Porque la comunión con el Señor es fruto de la unión de la fe, y la parábola del sembrador nos recuerda las exigencias para la cosecha definitiva. Jesús nos revela al Padre porque es la Palabra y la imagen del Padre. Nosotros únicamente podemos conocer al Hijo acogiendo su Palabra y creyendo en su nombre.

PARA PENSAR Y REFLEXIONAR

Una madre tenía tres hijos. Cuando se fueron a la universidad les regaló una planta para que alegrara sus habitaciones. Al final del curso fue a ayudarles a recoger sus cosas.

En la habitación del hijo mayor, la maceta sin planta. ¿Qué le ha pasado a la planta?, preguntó la madre. Me olvidé de sacarla y cuando lo hice ya estaba muerta.

Cuando fue a recoger al segundo hijo. Sólo había dos palitos secos clavados en la tierra. ¿Eso es todo lo que queda de la planta?, le preguntó la madre. Oh, no quería que lo vieras. La planta estuvo muy hermosa. Después vinieron los trabajos, las fiestas y me olvidé de regarla.

Finalmente fue a ver a su tercer hijo. Y, oh sorpresa, la planta estaba verde y hermosa. Tú no mataste la planta, dijo la madre. Claro que no. La planta me recordaba tu amor y yo sabía que tú quieres que la riegue y la cuide. La he regado todos los días y como puedes ver ha crecido mucho.