Domingo de Resurrección, 8 de Abril de 2012


San Marco 20, 1-9  
       
 El Señor Resucitó 
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  1. La Resurrección: creer en el Resucitado es creer que un día escucharemos estas increíbles palabras que el libro del Apocalipsis pone en boca de Dios: "Yo soy el origen y el final de todo. Al que tenga sed, yo le daré gratis del manantial del agua de la vida". Ya no habrá muerte ni llanto, ni gritos, ni fatigas. Cristo ha resucitó y él tiene la última palabra.
  2. La Pascua: a veces se olvida que Pascua es, antes que nada, la fiesta de la confianza. Ahora sabemos en manos de quién estamos. Nuestra vida, creada por Dios con amor infinito, no se pierde en la muerte. Todos estamos englobados en el misterio de la resurrección de Cristo. No hay nadie que no esté incluido en ese destino último de vida plena.
  3. La Vida: es el grito de la Pascua. Dios no quiere la muerte. Es amigo de la vida, quiere para todos la vida. La muerte le hace sufrir hasta el punto de que ha querido experimentarla desde dentro para abrir a la Humanidad un camino hacia la resurrección. Cristo está hoy vivo, «resucitando» nuestras vidas. Esta manera de vivir la resurrección genera una fe semejante a la de san Pablo: «Ya no soy yo quien vive. Es Cristo quien vive en mí».
  4. Nuestra Esperanza: seguir al crucificado hasta compartir con él la resurrección es, en definitiva, aprender a «dar la vida», el tiempo, nuestras fuerzas y tal vez nuestra salud por amor. No nos faltarán heridas, cansancio y fatigas. Una esperanza nos sostiene: Un día «Dios enjugará las lágrimas de nuestros ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos, ni fatigas porque todo este mundo viejo habrá pasado».
 
    REFLEXIÓN
       ¡Qué hermoso! Una mujer, María Magdalena, predicó el primer sermón de Pascua de Resurrección. Se lo predicó a unos hombres que, muertos de miedo, habían echado la piedra al cenáculo. Menos mal que la escucharon y creyeron y así comenzó a caminar un pueblo nuevo, el pueblo del Día de la Pascua de Resurrección. 
       "María Magdalena fue corriendo donde estaba Simón Pedro con el discípulo preferido de Jesús y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto" Jn 20,2 ¿Ese "no sabemos" se refiere también a nosotros? Son muchas las cosas que no
    Sabemos o que nunca sabremos.  Hoy, Día de Pascua, sí sabemos que Cristo ha resucitado, que Cristo vive, y que todo y todos tendremos un "final feliz".

    PARA PENSAR


       
    Cristo ha resucitado. Cristo vive. Aleluya. Esta es la gran noticia que inundará de alegría y resonará en todas las iglesias del mundo. Este gran acontecimiento, no visto por nadie, estará grabado por siempre en el fondo de cada corazón y alegrará al mundo entero. Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera. 
    A todos les deseo de corazón:

    !FELICES PASCUAS¡
    EL SEÑOR HA RESUCITADO, ¡ALELUYA!, ¡ALELUYA!. Y VIVE ENTRE NOSOTROS ALELUYA, ALELUYA


    Domingo de Ramos, 1 de Abril de 2012


    San Marco 14, 1-15, 47  
           
     Pasión de Nuestro Señor Jesucristo 
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    1. Domingo de Ramos: es una oportunidad para proclamar a Jesús como el rey y centro de nuestras vidas. Debemos parecernos a esa gente de Jerusalén que se entusiasmó por seguir a Cristo. Decir “que viva mi Cristo, que viva mi rey...” Es un día en el que le podemos decir a Cristo que nosotros también queremos seguirlo, aunque tengamos que sufrir o morir por Él.
    2. La Alegría: hace que se sacudan palmas al viento. En la tarde de Viernes Santo, las voces enmudecerán por cobardía. La cruz se alzará en la más absoluta soledad (con la sola presencia de Juan y de María) y, como compañeros, aun lado y otro, dos ladrones que –ante iguales ofertas- responderán de formas diferentes.
    3. La Cruz: El camino de la cruz, nosotros difícilmente lo comprendemos. Por eso separamos el “Hosanna” y el “Crucifícalo”, como si se tratase de dos realidades opuestas. Pero el hosanna pertenece ya al Crucificado, como el día a la noche.
    PARA ENTENDER QUÉ ES LA SEMANA SANTA
    1. Domingo de Ramos: este día representa la llegada de Jesús a Jerusalén. Los escritos establecen que Jesús llegó montado sobre un borrico, como preludio de su Pasión.
    2. Jueves Santos: se trata del primer día del Triduo Pascual. En este día la Iglesia Católica conmemora la institución de la Eucaristía, del Orden Sacerdotal y el mandamiento del amor, en la Última Cena de Jesús. Durante los oficios de este día se celebra el lavatorio de pies, y la Eucaristía se reserva en el "monumento" al cual van los fieles a adorar al Señor sacramentado.
    3. Viernes Santo: la conmemoración de la muerte de Cristo en la cruz. Luego de su encarcelamiento Jesús es sometido a un juicio, donde sufre torturas aberrantes. Cristo recorre la ciudad de Jerusalén con la pesada Cruz de madera en dirección al Calvado. Hacia el mediodía el Señor es crucificado.
    4. Sábado Santo: este día es de los más solemnes en toda la liturgia católica durante todo el año: la Vigilia Pascual, que se realiza luego de las 6 pm. La Vigilia es la más grande y santísima noche del año, la celebración antigua más importante y más rica de contenido. En ella se vela para expresar que los fieles siguen en la espera, en la vigilancia y en la esperanza de la venida del Señor, del cumplimiento del nuevo y definitivo paso con él. 

    5° Domingo de Cuaresma, 25 de Marzo de 2012


    San Juan 12, 20-33          

     Morir para Vivir 
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    1. Ver a Jesús: significa compartir su vida y su destino: «donde esté yo, allí estará mi servidor». Esto es ser cristiano: estar donde quiere Jesús, ocuparnos de lo que se ocupaba él, tener las metas que él tenía, asumiendo la cruz como la asumió él para estar un día a la derecha del Padre donde está Él.
    2. La Vida: el pensamiento de Jesús es claro. No se puede engendrar vida sin dar la propia. No se puede hacer vivir a los demás si uno no está dispuesto a «des-vivirse» por los otros. La vida es fruto del amor, y brota en la medida en que sepamos entregarnos.
    3. Morir: con la vida sucede lo mismo que con el grano de trigo, que tiene que morir para liberar toda su energía y producir un día fruto. Si «no muere», se queda solo encima del terreno. Por el contrario, si «muere» vuelve a levantarse trayendo consigo nuevos granos y nueva vida. La espiga, es el grano renovado.
    4. El Amor: cuando uno ama y vive intensamente la vida, no puede vivir indiferente al dolor grande o pequeño de las gentes. El que ama se hace vulnerable, pues amar a los demás incluye sufrimiento, «Compasión», solidaridad en su dolor. «Por amor, no existe ningún sufrimiento que nos pueda ser ajeno».
    5. Llevar la Cruz: no significa añadir a la vida nuevos sufrimientos y nuevas cargas, como si esto nos identificara sin más con el Crucificado. Quien quiere seguir a Cristo de verdad no se pone a buscar sufrimientos, se dispone a desvivirse por los demás. La renuncia y la cruz le llegan no como recorte de su libertad, sino como fruto de una plenitud y como consecuencia de esa experiencia positiva de servicio y entrega, como sirvió y se entregó el Señor.
    REFLEXIÓN
       El Señor afirmó: «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto». El fruto comienza en el mismo grano que muere. Así sucede también en la vida. El don total de sí es lo que hace que la vida de un hombre pueda ser realmente fecunda. 
       Jesús es para nosotros la semilla plantada y enterrada que dio mucho fruto porque no almacenó para sí sino que se entregó y lo dio todo por salvar a todos. Ojalá muera el Yo del orgullo humano para que crezca en nosotros el Yo de Jesús y nos llegue la hora de la verdad, la del Señor Jesús: ser examinados en el amor

    PARA PENSAR
        Un compañero de trabajo le preguntó a su amigo que acababa de hacer el cursillo de cristiandad cómo le había ido. Y éste le contestó: "allí morí". Perplejo, el compañero le preguntó qué quería decir. Fui al cursillo sin gran ilusión pero a lo largo del fin de semana fui descubriendo que mi vida se ocultaba detrás de una máscara. 
       No había permitido a nadie, ni a mi mujer ni a mis hijos que me vieran tal como soy, me ocultaba detrás de la máscara y ni yo mismo me conocía. A medida que me la iba quitando, moría una y otra vez. Estoy convencido de que tenía que pasar por esta experiencia de mi muerte para convertirme en la nueva persona que espero ser a partir de hoy. 

    4° Domingo de Cuaresma, 18 de Marzo de 2012


    San Juan 3, 14-21         
    “  Atraídos por Dios 
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    1. La Cruz: acostumbrados desde niños a ver la cruz por todas partes, no hemos aprendido a mirar el rostro del Crucificado con fe y con amor. Nuestra mirada distraída no es capaz de descubrir en ese rostro la luz que ilumina nuestra vida en los momentos más oscuros, más duros y más difíciles.
    2. Jesús el Don de Dios: sólo quien se acerca a Jesucristo como el gran regalo de Dios, puede ir descubriendo en todos sus gestos, con emoción y gozo, la cercanía de Dios a todo ser humano. Dios nos da a Jesús, quien vino «no para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él». No obstante, muchos preferimos vivir en las tinieblas…
    3. El Amor: «Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único».Dios ama al mundo entero, no sólo a aquellas comunidades cristianas a las que ha llegado el mensaje de Jesús. Ama a todo el género humano, no sólo a la Iglesia. Dios no es propiedad de los cristianos. No ha de ser acaparado por ninguna religión. No cabe en ninguna catedral, mezquita o sinagoga. Dios habita en todo ser humano acompañando a cada persona en sus alegrías o tristezas. Dios no sabe, ni quiere, ni puede hacer otra cosa sino amar, pues en lo más íntimo de su ser es amor, don gratuito y divino para todos.
    REFLEXIÓN
       La catequesis que Jesús despliega ante Nicodemo es la del hombre nuevo. La de renacer a una vida de luz, alejada de la tiniebla. Pero el Salvador enseña a Nicodemo que el episodio de la Cruz es necesario y que forma parte de una realidad salvadora como lo fue la serpiente de bronce que Moisés se construyó para salvar al pueblo errante en el desierto de las mordeduras venenosas de las serpientes. 
      Una vez elevado en la Cruz, una simple mirada servirá para salvarse. En un mundo lleno de serpientes que nos acechan y nos muerden y nos envenenan, Dios nos ha dejado, por su gran Amor, el remedio de la curación, de la salud y de la vida, en Cristo clavado y destrozado en la cruz, de cuyo pecho herido manan los sacramentos, teniendo en cuenta que no basta con mirar a Cristo, hay que seguirle
    PARA LA VIDA
        Los aficionados al fútbol americano seguro que han oído hablar de Tim Tebow, jugador que se ha hecho famoso en el campo por su juego y controvertido en la sociedad por sus expresiones religiosas. Tim Tebow además de su uniforme lleva algo muy especial. Debajo de su ojo derecho lleva escrito Juan y debajo de su ojo izquierdo 3,16, la cita del Evangelio de hoy. Su cara es su púlpito, su rodilla hincada en el césped es su credo. Cuando escribió esta cita bíblica por primera vez noventa millones de personas cliquearon en Google Juan 3,16 para descifrar el código secreto. Pensemos lo que pensemos, Tim Tebow da un magnífico testimonio de su fe al mundo.
     “Señor mío y Dios mío, quítame todo lo que me aleja de ti. Señor mío y Dios mío, dame todo lo que me acerca a ti. Señor mío y Dios mío, despójame de mi mismo para darme todo a ti.” San Nicolás de Flue. 

    3° Domingo de Cuaresma, 11 de Marzo de 2012


    San Juan 2, 13-25         



    “Templos de Dios

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    1. El Templo: Jesús nos recuerda que no debemos sentir nostalgia del templo antiguo. Jesús, «destruido» por las autoridades religiosas, pero «resucitado» por el Padre, es el «nuevo templo». Para quienes ven en Jesús el nuevo templo donde habita Dios, todo es diferente. Para encontrarse con Dios, más que entrar en una iglesia, será necesario acercarse a Jesús, entrar en su proyecto, seguir sus pasos, vivir con Él y adorarlo en Espíritu y Verdad.
    2. El Cuerpo: el cuerpo no es algo vacío y hueco, privado de interioridad. En nuestro cuerpo crece y se expande el Espíritu de Dios que alimenta nuestro ser. Cuando esto se olvida, el ser humano se cosifica y su vida puede convertirse en verdadera tragedia.
    3. El Culto al Dinero: cuantas personas, sin atreverse a confesarlo, saben que en su vida, lo decisivo, lo importante y definitivo es ganar dinero, adquirir un bienestar material, lograr un prestigio económico. Sin embargo, hay poca gente feliz. El dinero abre todas las puertas, pero nunca abre la puerta de nuestro corazón a Dios, verdadera riqueza.El templo deja de ser lugar de encuentro con el Padre cuando nuestra vida es un mercado donde sólo se rinde culto a las cosas y la vida se vuelve comercio. 
    4. El Amor: por algo repetía Jesús, que Dios «quiere amor y no sacrificios». Quien conoce «la sensación de la gracia» y ha experimentado alguna vez el amor sorprendente de Dios, se siente invitado a irradiar su gratuidad y, probablemente, es quien mejor puede introducir algo bueno y nuevo en su vida. 
    REFLEXIÓN
       El contenido esencial de la escena del evangelio se puede resumir así: allí donde se busca el propio beneficio no hay sitio para un Dios que es Padre de todos los hombres. 
    Es fácil entonces la tentación de negociar incluso con Dios. Se le obsequia con algún culto para quedar bien con él, se pagan misas o se hacen promesas para obtener de él algún beneficio, se cumplen ritos pero no cambiamos nuestro corazón.
     Lo grave es olvidar que Dios es amor y el amor no se compra. Las puertas de este nuevo templo que es Jesús están abiertas a todos. Nadie está excluido. Pueden entrar en él los pecadores, los impuros e, incluso, los paganos. El Dios que habita en Jesús es de todos y para todos cuando en todos reina su amor
    PARA PENSAR
        Una señora fue al médico y le presentó la lista de todas sus enfermedades. Después de examinarla el médico concluyó que era su actitud negativa ante la vida, la ira, el coraje, el resentimiento… lo que hacía que estuviera enferma. 
         El médico le mostró una estantería llena de frascos y le dijo: "¿Ve esos frascos? Todos tienen distinta forma pero todos están vacíos." Yo puedo tomar un frasco y llenarlo con veneno o una medicina. La decisión es mía. 
       Cada día que estrenamos es como un frasco vacío. Podemos elegir llenarlo con actitudes positivas: amor, servicio a Dios y a los hermanos…o con el veneno del odio, el rencor, la indiferencia, el pesimismo… la elección es siempre nuestra. 

    2° Domingo de Cuaresma, 4 de Marzo de 2012


    San Marcos 9, 2-10
             
    “Transfigurarse

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    1. Escuchar: cada vez tenemos menos tiempo para escuchar. No sabemos acercamos con calma y sin prejuicios al corazón del otro. Los discípulos se asustan al sentirse envueltos por las sombras de una nube, sólo escuchan estas palabras: «Este es mi Hijo amado: escuchadle». La experiencia de escuchar a Jesús hasta el fondo puede ser dolorosa, pero nos lleva a su Gloria.
    2. La Fe: para ser cristiano, lo importante no es qué cosas cree una persona sino qué relación vive con Jesús. Las creencias, por lo general, no cambian nuestra vida. Uno puede creer que existe Dios, que Jesús ha resucitado y muchas cosas más, pero no ser un buen cristiano. Es la adhesión con todas las fuerzas, la relación personal con Jesús y el contacto con él lo que nos puede transformar.
    3. El Miedo: probablemente es el miedo lo que más nos paraliza a los cristianos en el seguimiento fiel a Jesucristo. Hay miedo para asumir las tensiones y conflictos que lleva consigo el buscar la fidelidad al Evangelio. Hay miedo a comprometernos en construir un mundo donde reine Dios y, ojalá, donde impere su misericordia por encima de todo. Es el mismo Jesús quien se acerca, nos toca y nos dice: «Levantaos, no tengáis miedo». Sólo el contacto vivo con Cristo nos puede liberar de tanto miedo. 
    4. La Cruz: nadie quiere cruces en su vida y todos tenemos más de las que quisiéramos tener. Nos asusta, nos espanta, incluso nos escandaliza la cruz. No hay otro camino. Sólo llegaremos a la luz por la cruz. El grano de trigo para producir fruto tiene que morir. 
    REFLEXIÓN
      La liturgia del segundo domingo de cuaresma nos lleva a contemplar a Jesús transfigurado. Tras el doloroso y desconcertante primer anuncio de la Pasión y la llamada de Jesús a seguirle por el camino de la cruz, se hace necesario alentar a los discípulos abatidos. El Antiguo Testamento –La ley y los profetas– personificado en «Moisés y Elías», presentan a Jesús como aquel en quien halla su cumplimiento. Y es Dios mismo –desde la nube– quien proclama: “Este es mi Hijo amado…ESCUCHADLO”
    PARA PENSAR
       Hace unos 40 años, un hombre era juzgado de asesinato en Los Ángeles. Su abogado defensor al dirigirse al jurado lo desafió con un ingenioso argumento. “Señores y señoras del jurado, ustedes tienen que encontrar a mi cliente no culpable si tienen la más mínima duda de que no es el autor del crimen. Y ahora tengo un último testigo. El verdadero criminal que va a entrar por esa puerta”. Todos los ojos se dirigieron a la puerta, pero nadie entró. 
       El abogado continuó: “Veo señores del jurado que hay dudas en sus mentes, si no, no habrían mirado a la puerta. El jurado se retiró a deliberar y al cabo de unas horas emitió el veredicto de culpable. El abogado les increpó: “Yo he demostrado que ustedes tenían dudas, ¿cómo han condenado a mi cliente? Un miembro del jurado le contestó: ”Yo observé a su cliente. Es el único que no miró a la puerta porque sabía que nadie iba a entrar. Sabía que él era el único culpable”. 

    1° Domingo de Cuaresma, 26 de Febrero de 2012


    San Marcos 1, 12-15          


    “La Tentación


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    1. El Espíritu Empuja a Jesús: lo lleva por caminos de pruebas, riesgos y tentaciones. Jesús se mantendrá vigilante para enfrentar a "Satanás" en las circunstancias más inesperadas. Como a Jesús, es el Espíritu de Dios el que nos está empujando al desierto. En las luchas, saldremos victoriosos porque no estamos solos, el Espíritu de Dios nos lleva con Él.
    2. El Desierto: es al mismo tiempo el mejor lugar para escuchar, en silencio y soledad, la voz de Dios. Esta experiencia de desierto, es un tiempo privilegiado de gracia y purificación que hemos de agradecer a Dios. El seguirá cuidando su proyecto. Sólo se nos pide rechazar con lucidez las tentaciones que nos pueden desviar una vez más de la conversión a Jesucristo. En esta cuaresma, Jesús nos habla al oído.
    3. La Tentación: la seducción ya no es algo que se produce sólo en las relaciones interpersonales, sino que se va convirtiendo en un elemento que tiende a regular el consumo, la organización de la vida, la educación, las costumbres. En nuestro lenguaje coloquial echamos las culpas de nuestras caídas y pecados a un personaje malísimo que llamamos diablo y nosotros nos lavamos las manos como si no tuviéramos arte ni parte en las caídas. Todo es obra del tentador que aprovechando nuestra debilidad busca ejercer su poder y separarnos de Dios. En el principio de la tentación está el  apetito y deseo incontenible de dominar y apropiarnos de manera incontrolable de todo aquello que nos aleja de Dios y nos hace contentar con un puñado de billetes falsos que nos prometen la felicidad o el poder total. 
    REFLEXIÓN
      Podemos decir que todo el mensaje de Jesús es una llamada al cambio, a la conversión. No se trata de corregir un determinado defecto o arrepentimos de un pecado concreto. Se nos invita a pasar de la increencia a la fe, de la pereza a la decisión, de la soledad a la amistad con Dios, del egoísmo al amor, de la defensa de mi pequeña felicidad a la solidaridad más radical. 
       Se nos anima a reavivar la capacidad de generosidad, desinterés y fraternidad adormecidas quizás en nuestro ser. A veces los cristianos hemos olvidado que la fe es una llamada a crecer como hombres, un estímulo a crear siempre una vida más humana. La figura de Jesús enfrentándose a la tentación sigue siendo también hoy una llamada que nos interpela.
    PARA PENSAR
       Un ingeniero construyó un puente para que el tren atravesara un río anchísimo. Terminado el puente, mandó colocar en medio del puente unos vagones cargados con todo tipo de materiales pesados y ordenó que permanecieran allí 24 horas. 
       Uno de los obreros le dijo: ¿Quiere usted hundir el puente? No, le contestó, quiero demostrar que, a pesar de semejante peso, el puente no se hundirá. Del mismo modo las tentaciones de Jesús no tienen por objeto ver si Jesús iba a pasar la prueba sino para demostrarnos que no podía caer en la tentación.