4° Domingo de Cuaresma, 15 de Marzo 2015, Ciclo B

San Juan 3,  14 - 21 

" Tanto Amó Dios al Mundo... "
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  1. "Amor - Entrega":  «Tanto amó Dios al mundo que  entregó a su Hijo único». Este amor de Dios es el origen y el fundamento de nuestra esperanza.«Dios ama el mundo». Lo ama tal como es. Lleno de conflictos y contradicciones. Capaz de lo mejor y de lo peor. Este mundo no recorre su camino solo, perdido y desamparado. La Iglesia «es enviada por Cristo a manifestar y comunicar el amor de Dios a todos los hombres». Lo primero es comunicar ese amor de Dios a todo ser humano. Según el evangelista, Dios hace al mundo ese gran regalo que es Jesús, «no para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él»
  2. "Salvación": en estos momentos en que todo parece confuso, incierto y desalentador, nada nos impide a cada uno dar un poco de amor al mundo. Es lo que hizo Jesús. No hay que esperar a nada. ¿Será que en este mundo no quedan hombres y mujeres con corazones llenos de Dios que generen a la humanidad algo de amor, amistad, compasión, justicia, sensibilidad y ayuda a los que sufren? Entre todos podemos construir la Iglesia de Jesús, pero la Iglesia del amor. Unos y otros, aunque demos pasos equivocados, es mucho lo que podemos hacer. Dios sale a nuestro encuentro hasta en nuestros errores. Su amor infinito nos sostiene.
    Sus brazos abiertos siempre nos esperan. 
    REFLEXIÓN 
    “ Tener Vida Eterna ” 
   Nuestra mirada distraída no es capaz de descubrir en su divino rostro, la luz que puede iluminar nuestra vida en los momentos más duros y difíciles. Sin embargo, Jesús nos está mandando desde la Cruz señales de vida y de amor.

   En esos brazos extendidos que no pueden ya abrazar a los niños, y en esas manos clavadas que no pueden acariciar a los leprosos ni bendecir a los enfermos, está Dios con sus brazos abiertos para acoger, abrazar y sostener nuestras pobres vidas, rotas por tantos sufrimientos.

   Desde ese rostro apagado por la muerte, desde esos ojos que ya no pueden mirar con ternura a los pecadores, desde esa boca que no puede gritar su indignación por las víctimas de tantos abusos e injusticias, Dios nos está revelando su AMORincondicional por toda la Humanidad.
   Él podría poner luz en la vida más desdichada y fracasada, pero desafortunadamente «el que obra mal no se acerca a la luz para no verse acusado por sus obras malas». Cuando vivimos de manera poco digna, evitamos la luz porque nos sentimos mal ante Dios, y por eso no miramos al Crucificado.

   Al contrario, «el que realiza la verdad, se acerca a la luz», no huye a la oscuridad porque no tiene nada que ocultar. Dirige su mirada al Crucificado y Él lo hace vivir en la luz.

MOTIVACIÓN “ En La Cruz, No hay Tiempo para Reir ”

   Un hombre viajando a través de un campo, olvidó su linterna; era muy tarde y el sol se iba ocultando. Observó que no muy lejos tenía que atravesar una montaña, con un panorama oscuro. Decidió subir a un árbol  para mirar si había cerca algo que lo pusiera en peligro pero la espesa montaña no le permitía ver.

   El hombre un poco triste y temeroso tomó la decisión de caminar por aquel arriesgado lugar. Cada vez que pasaba el tiempo, el lugar era más oscuro y no se veía nada, solo uno que otro ruido de algún animal. De repente se encontró con un tigre y huyó velozmente mientras el tigre lo perseguía.

   Al llegar a un precipicio, se agarró de la raíz de una liana y saltó al otro lado. El tigre lo olfateaba desde arriba. Temblando, el hombre miraba hacia abajo, donde otro tigre lo esperaba ávido para devorarlo. Sólo la liana lo sostenía.

   Como si fuera poco, dos ratones, uno blanco y otro negro, aparecieron en la terrible escena y poco a poco empezaron a roer la liana. El hombre vio una linda fresa cerca. Agarrándose bien de la liana con una mano, con la otra cogió la fresa y apenas decía.¡Mmmm…Qué sabrosa estaba!»

3° Domingo de Cuaresma, 8 de Marzo 2015, Ciclo B


San Juan 2,  13 - 25 

" Santuarios Sagrados "
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  1. "La Indignación de Jesús":  acompañado de sus discípulos, Jesús sube por primera vez a Jerusalén para celebrar las fiestas de Pascua. La indignación de Jesús surge porque en el Templo encuentra vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas instalados en sus mesas traficando con el cambio de monedas paganas por la única moneda oficial aceptada por los sacerdotes. Con un látigo saca del recinto sagrado a los animales, vuelca las mesas de los cambistas echando por tierra sus monedas, grita: «No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre». El espacio sagrado es de Dios y todo lo que haya en él, ha de ser sagrado.
  2. "Nuevo Templo": las puertas de este nuevo templo que es Jesús están abiertas a todos. Nadie está excluido. Pueden entrar en él los pecadores, los impuros e, incluso, los paganos, pero hay que expulsar lo que no es digno de él. El Dios que habita en Jesús es de todos y para todos. En este templo no se hace discriminación alguna. El espacio para todos es su divino corazón. En Cristo ya no hay distinciones, ni razas elegidas ni pueblos excluidos. Los únicos preferidos son aquellos necesitados de amor y compasión. Aunque se necesitan iglesias y templos para celebrar a Jesús como Señor, recordemos que él es nuestro verdadero templo. 
    REFLEXIÓN
     "No convirtáis en un mercado la Casa de Mi Padre"
   Cuando Jesús entra en el templo de Jerusalén, no encuentra gentes que buscan a Dios sino comercio religioso. Su actuación violenta frente a «vendedores y cambistas» no es sino la reacción del profeta que se encuentra con la religión convertida en mercado. Aquel templo llamado a ser el lugar en que se había de manifestar la gloria de Dios y su amor fiel al hombre, se ha convertido en lugar de engaño y abusos donde reina el afán de dinero y el comercio interesado. 

   Casi sin darnos cuenta, nos podemos convertir en «vendedores y cambistas» que no saben hacer otra cosa sino negociar. Hombres y mujeres incapacitados para amar, que han eliminado de su vida todo lo que sea dar. Es fácil entonces la tentación de negociar incluso con Dios. Aunque se le obsequie algún culto a Dios para quedar bien con él, o se ofrezcan plegarias, o se paguen promesas para obtener de él algún beneficio, esto no servirá de nada si el corazón está manchado. Lo grave es olvidar que Dios es amor y el amor no se compra. Por algo repetía Jesús, que Dios «quiere amor y no sacrificios».
    MOTIVACIÓN
    Quería una vez Zeus proclamar un rey entre las aves y les indicó un día para que comparecieran delante de él, pues iba a elegir a la que encontrara más hermosa para que reinara entre ellas. Todas las aves se dirigieron a la orilla de un río para limpiarse. Entonces la corneja, viéndose más fea que las demás, se dedicó a recoger las plumas que abandonaban los otros pájaros, ajustándolas a su cuerpo. Así, compuesta con ropajes ajenos, resultó la más hermosa de las aves. 

   Llegó el momento de la selección, y todas las aves se presentaron ante Zeus, sin faltar por supuesto, la corneja con su esplendoroso plumaje. Y cuando ya estaba Zeus a punto de concederle la realeza a causa de tanta hermosura, los demás pájaros, indignados por el engaño, le arrancaron cada una de  las plumas que les correspondía. Al fin, desplumada de lo ajeno, la corneja, simplemente corneja se quedó. 

   Todas las aves celebraron en el palacio haber logrado que la corneja saliera de aquel lugar donde no debía estar. Su engaño y falta de respeto con sus amigos la dejaron por fuera del concurso, aislada del grupo de quienes algún día fueron sus amigos que la aceptaban por ser como era.

2° Domingo de Cuaresma, 1 de Marzo 2015, Ciclo B


San Marcos 9,  2 - 10

" La Transfiguración "
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  1. Revestido: Jesús se les presenta «revestido» de la gloria del mismo Dios. Al mismo tiempo, Elías y Moisés aparecen conversando con él. Todo invita a intuir la condición divina de Jesús, crucificado por sus adversarios, pero resucitado por Dios. Pedro reacciona con toda espontaneidad: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas…». Por una parte, pone a Jesús en el mismo plano y al mismo nivel que a Elías y Moisés: a cada uno su tienda. Pedro entenderá todo, cuando Cristo pase por la cruz. La voz del Padre: «Éste es mi Hijo amado», marca la diferencia con todos, porque él es la voz de Dios: «Escuchadle». Escucharlo sobre todo cuando nos habla de un camino de cruz, que termina en resurrección.
  2. Escuchadle: la experiencia de escuchar a Jesús hasta el fondo puede ser dolorosa, pero apasionante. No es lo queremos escuchar de manera acomodada, sino lo que lleva a la salvación. Su misterio se nos escapa. Casi sin darnos cuenta, nos va arrancando de seguridades efímeras que nos atrapan el corazón. Dios, en su Hijo, nos propone una vida más auténtica, la regida por la voz de Dios. Si perseveramos en una escucha paciente y sincera, nuestra vida empieza a iluminarse con una luz nueva.  
    REFLEXIÓN

    En este contexto resulta aún más significativa la escena evangélica del Tabor. Según el relato, una «nube luminosa» cubre con su «sombra» a los discípulos. De pronto, se oye una voz: «Este es mi Hijo amado... Escuchadlo.» Al oír tales palabras, los discípulos caen por tierra, llenos de espanto. Entonces, Jesús se acerca, los toca y les dice: «Levantaos, no tengáis miedo”

   El hombre de hoy, como el de siempre, vive entre luces y sombras. En el corazón de  pocos la fe se entremezcla con la incredulidad. Son bastantes los que no se atreven a invocar a Dios y piensan que tal vez no existe, que es un engaño. Desde el evangelio, nos llega una llamada: «No tengáis miedo.» Hay una oración que también hoy puede brotar del corazón inquieto del hombre moderno: «Creo Señor, aumenta mi poca fe.» Tal vez, una de las tareas más urgentes de los creyentes, sea despertar “el gusto de creer”. 

   Deberíamos preparar de manera cotidiana la celebración dominical, aprender a saborear mejor la Palabra de Dios, gustar con más hondura la Eucaristía, alimentar nuestra paz interior en el silencio y la comunicación amorosa con Dios. El creyente no ha de olvidar la invitación:     «Este es mi Hijo amado. Escuchadlo »
    MOTIVACIÓN
    Un hombre muy virtuoso  fue injustamente acusado de asesinato. El hombre fue llevado a juicio y comprendió que tendría escasas oportunidades de escapar a la horca. El juez, aunque también estaba confabulado, se cuidó de mantener todas las apariencias de un juicio justo. Por eso le dijo al acusado: “Conociendo tu fama de hombre justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios: escribiré en dos papeles separados las palabras 'culpable' e 'inocente'. Tú escogerás, y será la Providencia la que decida tu destino”.


   Por supuesto, el perverso funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: “Culpable”. La víctima, aun sin conocer los detalles, se dio cuenta de que el sistema era una trampa. Cuando el juez lo invitó a tomar uno de los papeles, el hombre respiró profundamente y con una sonrisa, tomó uno de los papeles, se lo metió a la boca y lo comió rápidamente. 

   Sorprendidos, los presentes le reprocharon ¿qué ha hecho? ¿Cómo vamos a saber el veredicto? –Sencillo, dijo el hombre. Lean el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué. Sus enemigos con un gesto de enfado, debieron liberar al acusado, y jamás volvieron a molestarlo.

1° Domingo de Cuaresma, 22 de Febrero 2015, Ciclo B


San Marcos 1,  12 - 15 
" Las Tentaciones "
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  1. Prueba: el Evangelio de San Marcos presenta  la escena de Jesús en el desierto como un resumen de su vida. Según el evangelista, «el Espíritu empuja a Jesús al desierto». No es una iniciativa suya. Es el Espíritu de Dios el que lo desplaza hasta colocarlo en el desierto: la vida de Jesús no va a ser un camino de éxito fácil; más bien le esperan pruebas, inseguridad y amenazas. Pero el «desierto» es al mismo tiempo, el mejor lugar para escuchar, en silencio y soledad, la voz de Dios. El lugar al que hay que volver en tiempos de crisis para abrirle caminos al Señor en los corazones.
  2. El Plan De Dios: se narra que Jesús fue tentado por el adversario que busca alejar a la criatura amada, del Plan de Dios. Jesús no ha conocido una vida fácil y tranquila. Ha vivido impulsado por el Espíritu, pero ha sentido en su propia carne las fuerzas del mal. Su entrega apasionada al proyecto de Dios lo ha llevado a vivir una existencia cargada de conflictos y tensiones. De él hemos de aprender a vivir, en tiempos de prueba, prendidos a él. Trabajar por un mundo más humano es siempre arriesgado, lo fue para Jesús y lo será para los creyentes. Nuestra misión es buscar el reino de Dios y su justicia; anunciarlo a pesar de las ofertas del maligno.  
    REFLEXIÓN
    El cristianismo está viviendo momentos difíciles, de persecuciones, tentaciones. El mundo moderno, más secularizado, quiere prescindir de Él. Pero tal vez, desde una lectura de fe, hemos de decir algo más: ¿No será Dios quien nos está empujando al «desierto» para encontrarnos con él? ¿No necesitaremos hacer desiertos para liberarnos de tanta vanagloria, poder mundano, vanidades y falsos éxitos acumulados durante tantos siglos? Es necesario buscar momentos de silencio y paz, ahí donde se encuentra Dios. 

   Esta experiencia de desierto es un tiempo de bendiciones, de gracia y purificación que hemos de agradecer a Dios. El seguirá cuidando su proyecto, su obra amada que somos nosotros. Sólo se nos pide rechazar con lucidez las tentaciones que nos pueden desviar una vez más de la conversión a Jesucristo. La cuaresma es un tiempo oportuno para escuchar la llamada de Jesús: «Convertíos y creed la Buena Noticia de Dios». 

   Dios sigue junto a nosotros, hay que confiar en Él. La cuaresma es para vivir de manera más santa la relación con él; tener los ojos fijos en Jesús. Es el Espíritu de Dios el que nos está empujando a encontrarnos con él. De cada crisis,  hay una oportunidad de afirmar nuestra fidelidad al Señor.
    MOTIVACIÓN
    Un campesino, para el trabajo en su pequeña hacienda, tenía algunos caballos que lo ayudaban en los trabajos. Un día el mayordomo le trajo la noticia que uno de los caballos había caído en un viejo pozo abandonado. El pozo era muy profundo y sería muy difícil sacarlo de allí. El campesino fue rápidamente hasta el lugar del accidente, y evaluó la situación, asegurándose que el animal no se hubiera lastimado. Vio que era muy difícil sacarlo por la profundidad del pozo y el costo. 

   Tomó entonces la difícil decisión de decirle al capataz que sacrificara el animal tirando tierra en el pozo hasta enterrarlo, allí mismo. Y así se hizo. Comenzaron a lanzar tierra dentro del pozo para tapar al caballo. Pero, a medida que la tierra caía sobre el animal este la sacudía y se iba acumulando en el fondo, facilitaba al ir subiendo. Los hombres se dieron cuenta que el caballo no se dejaba enterrar, sino que aprovechaba la tierra para subir, hasta que finalmente consiguió salir. 

Y nosotros...
¿Cómo salimos de las tentaciones?

6° Domingo del Tiempo Ordinario, 15 de Febrero 2015, Ciclo B


San Marcos 1,  40 - 45 

Amor, Purificación, Caridad "
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  1. “Amor”: De forma inesperada un leproso «se acerca a Jesús». Según la ley, no puede entrar en contacto con nadie. Es un «impuro» y ha de vivir aislado. Tampoco puede entrar en el templo. ¿Cómo va a acoger Dios en su presencia a un ser tan repugnante? Su destino es vivir excluido. Así lo establece la ley. A pesar de todo, en este leproso desesperado puede más el corazón que la ley. Sabe que está obrando mal, por eso se pone de rodillas. No se arriesga a hablar con Jesús de frente. Desde el suelo, y lleno de confianza en Jesús, le hace una súplica entrañable: «Si quieres, puedes limpiarme». Sabe que Jesús lo puede curar. El amor de Jesús es tan grande que siempre está ahí.
  2. “Purificación - Caridad” Sorprende la emoción que le produce a Jesús la cercanía del leproso. No se horroriza ni se echa atrás. Las entrañas del leproso,«conmueven las entrañas de Jesús». La ternura lo desborda. ¿Cómo no va a querer limpiarlo él, que sólo vive movido por la compasión de Dios hacia sus hijos e hijas más indefensas y despreciadas? Sin dudarlo, «extiende la mano» hacia aquel hombre,  « lo toca» y su piel despreciada por ser impura queda como la de un niño. El leproso fue curado de sus llagas por el amor de Dios. Esto nos recuerda que en el corazón de Dios caben todos, sobre todo los que sufren más.  
    REFLEXIÓN
    ¡Quiero que Queden Limpios ! 
   Al inicio de su evangelio, Marcos presenta a Jesús curando enfermos, liberando a poseídos y purificando a leprosos. Los especialistas llaman a esta sección «la primavera de Galilea». Son relatos que no han de ser leídos de manera superficial pues el evangelista los ha redactado para revelar la profunda acción salvadora de Jesús y la oferta a todos. 

   Uno de los relatos más significativos es «la purificación del leproso» pues no sólo lo cura de la lepra, sino de todo lo que ella representaba (la soledad). El texto no habla de curación, sino de «purificación» e insiste en el deseo de Jesús de verlo integrado en la convivencia, porque el hombre no es feliz solo. La escena del Evangelio de San Marcos nos invita  a la conversión en este tiempo de cuaresma, a alejar la lepra del pecado que invade nuestro corazón y nos aleja de la comunión con Dios y con nuestros hermanos. 

   Jesús quiere que nos acerquemos, él mismo quiere tocarnos, entrar en contacto con nosotros dejando clara su voluntad: «Quiero que quede limpios de cualquier lepra». En la bella escena Jesús rompe las barreras y muros que los humanos levantan entre sí, y enseña a todos que el camino acertado es el amor que lleva a la inclusión y a la convivencia fraterna.
    MOTIVACIÓN
   La oración del leproso es maravillosa: Oración de gran esperanza, confianza y de total aceptación de su situación: “Señor, si quieres, puedes limpiarme”. Todo depende de ti, Señor. Sé que puedes. Me pongo en tus manos. Jesús vuelve a repetir sus mismos gestos: “Siente lástima y compasión”: 

   Su corazón se enternece ante la situación del leproso. “Dios extiende su mano en las manos de su divino Hijo”: No la retira como los demás y “lo tocó”: El leproso es más importante que la ley. “Quiero, queda limpio”: La Palabra de Dios es capaz de crear, de sanar, de salvar. 

    PROGRAMACIÓN
    Miércoles de Ceniza
    18 de Febrero de 2015 


    8:00 am Santa Misa

     Imposición Ceniza
      8:45 am - 11:50 am


    6:30 pm Santa Misa 


    Imposición Ceniza
      7:20 am - 9:00 pm  
      

5° Domingo del Tiempo Ordinario, 8 de Febrero 2015, Ciclo B


San Marcos 1, 29 - 39 

" Orar, Aliviar y Curar "
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  1. "Oración": el episodio que narra Marcos nos ayuda a conocer lo que significaba la oración para Jesús. La víspera había sido una jornada dura. Jesús «había curado a muchos enfermos». El éxito había sido muy grande. La población entera se agolpaba en torno a Jesús. Sin avisar a sus discípulos, se retira al descampado «allí se puso a orar». Necesita estar a solas con su Padre. Jesús cuidó siempre su comunicación con Dios en el silencio y la soledad.
  2. " Aliviar y Curar ":  Jesús «Se acercó». Es lo primero que hace siempre: acercarse a los que sufren, mirar de cerca su rostro y compartir su sufrimiento. Luego, «la cogió de la mano»: toca a la enferma; quiere que la mujer sienta su fuerza curadora. Luego «la levantó», la puso de pie, le devolvió la dignidad. Así está siempre Jesús en medio de los suyos: dándonos su mano tendida que nos levanta, como amigo cercano que nos infunde vida. Jesús solo sabe servir, no ser servido. Por eso la mujer curada por él se pone a«servirles» a todos. Lo ha aprendido de Jesús. Sus seguidores han de vivir acogiéndose y cuidándose y dándose vida unos a otros.
REFLEXIÓN

   Hoy el evangelio de San Marcos nos ayuda a conocer lo que significaba la oración para JesúsJesús se revela como potente Médico, que cura y salva, conoce bien el camino que ha de seguir. Hay aldeas que todavía no han escuchado la Buena Noticia de Dios: «Vamos… para predicar también allí».Los cristianos hemos de grabar bien la escena. Al llegar la oscuridad de la noche, la población entera con sus enfermos «se agolpa a la puerta». Los ojos y las esperanzas de los que sufren buscan la puerta de esa casa donde está Jesús. La Iglesia solo atrae de verdad cuando la gente que sufre puede descubrir dentro de ella a Jesús curando la vida y aliviando el sufrimiento. En la puerta de nuestras comunidades hay mucha gente sufriendo. No lo olvidemos. Jesús era un hombre muy atento al dolor de la gente. Incapaz de pasar de largo si veía a alguien sufriendo. Lo suyo no era sólo predicar. Lo dejaba todo, incluso la oración, para responder a las necesidades y dolencias de las personas. Por eso lo buscaban los enfermos de cuerpo y alma. La vida surge de nosotros, como agua de la fuente, si nos abandonamos en el Señor, en un don recíproco de amor y confianza, si perseveramos en la oración insistente y por todos los que sufren. 

PARA LA VIDA

   Un niño y su padre caminan por las montañas, de repente el niño se cae y grita “Ay”, para su sorpresa escucha una voz repitiendo al otro lado de la montaña lo mismo, entonces con una voz más fuerte grita “cobarde” y recibe como respuesta “cobarde”. 
   El niño enojado y desconcertado mira a su padre y le pregunta “qué sucede?” el padre sonriente le dice: "Hijo mío, presta atención", y  el hombre grita "eres un campeón" y la voz le responde "eres un campeón". 
   El niño  asombrado  no entiende, el padre le explica: "La gente lo llama eco, pero en realidad es la vida, te devuelve todo lo que dices y haces. Nuestra vida es solamente un reflejo de nuestras acciones; si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor; si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean; si quieres tener sano tu corazón, visita y ayuda a un enfermo. Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida, la vida te dará de regreso exactamente aquello que tú le has dado. Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo de ti. Alguien dijo: “Si no te gusta lo que recibes de vuelta, revisa muy bien lo que estás dando." 

4° Domingo del Tiempo Ordinario, 1 de Febrero 2015, Ciclo B, La Presentación del Señor en el Templo


San Lucas 2, 22 - 32 

"Yo Soy La Luz del Mundo"
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  1. "La Presentación": esta fiesta cierra el ciclo de Navidad, exactamente a los 40 días aunque es de carácter Cristológico, en ella se conmemora un acontecimiento muy importante en la vida de María: su purificación y la presentación de su Hijo al sacerdote en el templo. Es esta una fiesta de “la Luz “Con la presentación del niño Jesús, nosotros, -como aquel Niño  acompañados de sus padres y  padrinos. Hemos recibido el Bautismo y con él, el Espíritu Santo, la fuerza de Dios para vivir como hijos suyos".
  2. La Luz: en verdad, hoy en día, la fiesta de la presentación del Señor se llama la fiesta de la “Luz” “la luz” es signo de muchas cosas buenas. “Luz” que brilla al amanecer después de una noche de espera para todos los hombres. Dios se ha hecho el guía por medio de Jesús “Luz del Mundo” de tal manera, que el que sigue a Jesús “no caminará en tinieblas”.
  3. Promesa: Simeón caminaba junto a Dios y esperaba en Él, Dios lo bendice contemplando al Mesías. Es una promesa de Dios al anciano Simeón y el Espíritu del Señor habla a su corazón: por eso reconoce en aquel niño al Salvador, pero intuye que en  torno a Él girará el destino de la humanidad, y que deberá sufrir. 
REFLEXIÓN

   Podemos entender el gozo singular de Simeón al considerar que muchos Patriarcas, profetas y reyes de Israel anhelaron ver al Mesías y no lo vieron, y él, en cambio, los tiene en sus brazos Siendo todavía niño, comienza por el camino de la obediencia, que recorrerá hasta las últimas consecuencias.  

   Es una celebración de acción de gracias a Dios porque sus ojos han visto al Salvador que es “presentado a todos los pueblos, luz para alumbrar a las naciones.”  Jesús, que ha venido para la salvación de todos los hombres, será sin embargo "signo de contradicción", porque algunos se obstinarán en rechazarlo, y para éstos Jesús será su ruina. 

   Para otros, en cambio, al aceptarlo con fe, Jesús será su salvación, librándolos del pecado en esta vida y resucitándolos para la vida eterna.  María habría de estar íntimamente unida a la obra redentora de su Hijo. La espada de que habla Simeón expresa la participación de María en los sufrimientos de su Hijo; es un dolor  que traspasó su alma. 

   El Señor sufrió en la Cruz por nuestros pecados; también son los pecados de cada uno de nosotros los que han forjado la espada de dolor de nuestra Madre.

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN

Señor, venir al templo padres e hijos es: respirar otro aire, dar sentido a las aventuras de cada día, celebrar que somos más que hombres y mujeres, somos tuyos y vamos a Tí.

Te rogamos Señor por todos estos niños. 
Que sus ojos vean la luz de Cristo. 
Que sus oídos escuchen su voz. 
Que sus labios se abran y alaben a Dios. 
Que sus corazones experimenten la paz del perdón.

Y no olviden la espada del dolor, tan presente en la vida de cada día, 
la espada de la soledad, la espada de las tentaciones, 
la espada de las mil preguntas sin respuesta y 
la espada de la muerte. 
Cuanto más queridos, más probados. 
Cuanto más queridos, más llamados a vivir la profundidad, 
la espada de la fe. 

¿Quién no se conmoverá como el anciano Simeón," que esperaba el consuelo de Israel", se emociona y rompe en alabanzas al tener en brazos ese consuelo?