4° Domingo de Pascua, 17 de Abril 2016, Ciclo C

San Juan 10, 27 - 30

 Mis ovejas escuchan mi voz, las conozco y ellas me siguen


  1. El Pastor:  a veces aparece Cristo como Maestro y Guía, como Salvador y Señor. Hoy le miramos como a nuestro Pastor, que nos acompaña en nuestro camino y se nos da él mismo como alimento y bebida, sobre todo en la Eucaristía. Él es nuestro verdadero alimento, nuestro Guía. No faltan los buenos pastores, pero se hallan en uno solo. Los que están divididos son muchos. Aquí se anuncia uno solo porque se recomienda la unidad. En efecto, si hay ovejas buenas, hay también pastores buenos, pues de las buenas ovejas salen buenos pastores.
  2. Las Ovejas: "Ellas escuchan su voz, él va llamando por el nombre a sus ovejas". Las ovejas hacen uso de la puerta, es decir, los que aceptan a Jesús, están a salvo, gozan de plena libertad y tienen abundancia de Vida eterna. Aquel que se cierra a la llamada de Dios conscientemente, reiteradamente, pierde la sintonía con Jesús y perderá la alegría de ser cristiano para ir a pastar a otras pasturas que no sacian ni dan la vida eterna. Sin embargo, Él es el único que ha podido decir: «Yo les doy la vida eterna» (Jn 10,28).
  3. La Puerta: Cristo es el Mediador único por el que pueden salvarse los hombres, en virtud de su muerte y resurrección: "Tenemos entrada libre al santuario, en virtud de la sangre de Jesús; contamos con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través de su carne". Es, pues, la misma humanidad pascual de Cristo la que se ha convertido en puerta de acceso al cielo, a los bienes de la salvación, a "los pastos", a "la vida abundante"

REFLEXIÓN
   Hoy, la mirada de Jesús sobre los hombres es la mirada del Buen Pastor, que toma bajo su responsabilidad a las ovejas que le son confiadas y se ocupa de cada una de ellas. Entre Él y ellas crea un vínculo, un instinto de conocimiento y de fidelidad: «Escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen» (Jn 10,27). La voz del Buen Pastor es siempre una llamada a seguirlo, a entrar en su círculo magnético de influencia. 
   Cristo nos ha ganado no solamente con su ejemplo y con su doctrina, sino con el precio de su Sangre. Le hemos costado mucho, y por eso no quiere que nadie de los suyos se pierda. Y, con todo, la evidencia se impone: unos siguen la llamada del Buen Pastor y otros no. El anuncio del Evangelio a unos les produce rabia y a otros alegría. 
   ¿Qué tienen unos que no tengan los otros? San Agustín, ante el misterio abismal de la elección divina, respondía: «Dios no te deja, si tú no le dejas»; no te abandonará, si tú no le abandonas. No des, por tanto, la culpa a Dios, ni a la Iglesia, ni a los otros, porque el problema de tu fidelidad es tuyo. Dios no niega a nadie su gracia, y ésta es nuestra fuerza: agarrarnos fuerte a la gracia de Dios. No es ningún mérito nuestro; simplemente, hemos sido “agraciados”.

PARA LA VIDA

   Después de una copiosa cena en una de esas grandiosas mansiones de Hollywood, un famoso actor entretenía a los convidados recitando pasajes famosos de las obras de Shakespeare. Al final aceptó una última petición. Un tímido y anciano sacerdote le preguntó si conocía el salmo 23. Sí, lo conozco y lo recitaré con una condición, que cuando yo termine de recitarlo, recite usted el mismo salmo. 
   El sacerdote un tanto confundido aceptó el reto. El actor lo dijo maravillosamente y le aplaudieron entusiasmados. El sacerdote se levantó y dijo las mismas palabras pero esta vez no hubo aplausos, sólo un silencio contenido y alguna lágrima. El actor saboreó el silencio durante unos momentos y se levantó. Señoras y señores espero hayan comprendido lo que acaba de suceder aquí. Yo conozco las palabras del salmo pero este sacerdote conoce al Pastor.

https://sites.google.com/a/santaanacentrochia.org/www/reflexiones-dominicales/PapaBuenPastor.png?attredirects=0

3° Domingo de Pascua, 10 de Abril 2016, Ciclo C

San Juan 21, 1 - 19

  Echad las Redes a la Derecha y Encontraréis 


  1. Presenciaestá en la playa, sin que las acometidas del mar le puedan afectar; y pese a todo dirige la "pesca". No es suficiente, para una buena pesca, la decisión de Pedro y las ganas de los demás discípulos; es el Señor que ordena -que da misión- cómo debe pescarse. El esfuerzo será de los discípulos. Pero es también una complementariedad en relación con la acción de pescar: el Señor que envía a pescar es el mismo que reúne a los discípulos en su mesa. Está, aún, el proceso de la fe. Una cosa es la fe proclamada y otra la fe hecha experiencia de comunión. En ambos casos, sin embargo, es la fe propia del discípulo; también el Señor en el que se cree es el mismo.
  2. La Alegría: la alabanza que tratamos de contagiar a los fieles tiene que ser también invitación a contemplar, por la fe, la gloria del Resucitado. Hoy, el Apocalipsis nos invita a compartir la visión del trono de Dios, rodeado de los ángeles y de los ancianos que aclaman el Cordero que ha sido degollado.
  3. El Panla comida no es fruto del trabajo de los discípulos pescadores: es don del Resucitado. Ya lo había advertido Jesús: "Es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo"Hay una admirable correspondencia entre el fragmento de hoy, del capítulo 21 de Juan, y el capítulo 6 del mismo evangelio. Lo que Jesús había anunciado multiplicando los panes y los peces cerca del lago de Tiberíades, una vez resucitado, lo cumple cerca del lago. Los discípulos reconocen ahora a Jesús con una expresión de fe pascual: "Es el Señor". "Jesús se acerca, toma el pan y se lo da; y lo mismo el pescado". Igual como en el capítulo 6,11. "Era la tercera vez que Jesús se aparecía a los discípulos".
REFLEXIÓN 
   El ímpetu del Resucitado en primer lugar nos describe una noche de trabajo sin resultado alguno. Estaban los apóstoles, tenían los arreos propios de la pesca, pero faltaba Jesús. Con la luz del amanecer se les aparece Jesús resucitado y toma la iniciativa de la operación. Los resultados de la pesca milagrosa será una lección permanente para toda comunidad cristiana que quiera realizar la misión que ha recibido. 
   Jesús es el Señor de la misión y es su ímpetu -la acción del Espíritu Santo- lo que hará fructuosa la actividad de los pastores y de los agentes de pastoral. Quizá en más de una ocasión no contamos con esta novedad de la Pascua en nuestra programación pastoral. Pedro con tantos esfuerzos para sacar la red, no se había dado cuenta de quien le hablaba. 
   Es necesario que su amigo Juan le indique: "es el Señor" y entonces va el primero a su encuentro, ya que no ha sido el primero en identificarle. A nosotros nos puede pasar lo mismo ante los afanes de este mundo y los esfuerzos por lo inmediato. No descubrimos al Señor presente, a Cristo resucitado, al Hijo de Dios que está a nuestro lado. 
PARA LA VIDA 
   Dos amigos, mientras estaban sentados en la entrada de casa, oyeron que en un lago cercano había muchos peces gordos. Uno de los dos entró en trepidación: busco información más segura sobre la noticia, después habló con varios pescadores sobre la veracidad de los rumores, procuró sacarles pistas sobre los lugares para pescar mejor, y también procuró conocer los distintos tipos de cebo que irían mejor. 

   El segundo tomó enseguida una caña, iba pillando algunos insectos por el camino para usarlos como cebo, y al llegar al lago corriendo echó los anzuelos. Cuando el primero llegó al lago, el segundo tenía ya las cestas llenas de peces gordos. A él no le quedaban más que unos cuantos pececitos. 

   Moraleja: prontitud en las decisiones.

2° Domingo de Pascua, 3 de Abril 2016, Ciclo C


San Juan 20, 19 - 31


  Señor mío y Dios mío, ten Misericordia de mí 


  1. La Paznace de la alegría después de la tristeza. Es cuando vemos enterrar a la semilla que muere y luego brota la planta, crece y da frutos. La paz es un don de Dios que se conquista con las armas del Espíritu. No es la paz de los cementerios donde no hay vida. La paz del resucitado es una paz activa, una paz que lleva a una acción inmediata, primero por la alegría y luego por la necesidad de comunicar la alegría recibida.
  2. La Misión: así como el Padre me envió, yo los envío a ustedes. Jesús ya resucitado, - como en la primera página de la Biblia Dios sopla sobre el barro y surge la vida,- Él sopla sobre los Discípulos entregándoles el Espíritu Santo. Es la nueva vida en Cristo. Los discípulos reciben el don del Espíritu Santo y ahora tienen el poder de Dios, de perdonar los pecados. ¡Gran responsabilidad! aquella que Jesús confía a su Iglesia: a través de los Apóstoles y nosotros, Jesús continúa su historia salvífica.
  3. La Fees verdad que la fe de Tomás es auténtica y sincera, pero ella tuvo necesidad de la prueba concreta: ver con los propios ojos y tocar con las propias manos al Resucitado. Cuando llega a este punto, el evangelista plantea el problema de cómo llegarán a la fe los que no han podido ver al Señor Jesús: ¿éstos podrán creer? La respuesta es: SI. No sólo será posible su fe, sino que ésta será superior y más meritoria que la de los primeros discípulos. SEÑOR AUMÉNTANOS LA FE!

 
REFLEXIÓN
   San Juan nos hace compartir la emoción que experimentaron los Apóstoles durante el encuentro con Cristo, después de su resurrección. Nuestra atención se centra en el gesto del Maestro, que transmite a los discípulos temerosos y atónitos la misión de ser ministros de la misericordia divina. Les muestra sus manos, sus pies y su costado con los signos de su pasión, y les comunica: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. 
   E inmediatamente después “exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos”" (Jn20, 22-23). Jesús les confía el don de “perdonar los pecados”, un don que brota de las heridas de sus manos. De sus pies y sobre todo de su costado traspasado emana su infinita misericordia.
   Quien cree realmente en el Señor resucitado, no puede vivir dominado por un estado de tristeza permanente, de miedo y de angustia, porque el sol fulgurante de la pascua aclara todo su cielo y le da confianza, paz y gozo. ¿Ha crecido en esta pascua mi fe, mi paz, mi alegría? ¿He tomado en serio la pascua, como el paso del Señor en mí? 
PARA LA VIDA
    Cuentan que un hombre subió a un avión para viajar a Nueva York. Padecía de ansiedad y le daba mucho miedo volar. Tomó varias pastillas relajantes y procuró descansar un poco. En esto un niño de unos 10 años entró buscando su asiento y se sentó justo a su lado. El niño era muy educado, lo saludó y se puso a colorear en su libro de pintar. El niño no presentó rasgos de ansiedad ni nerviosismo al despegar el avión. 
   El vuelo no fue nada tranquilo, hubo varias tormentas y mucha turbulencia. En un momento dado hubo una sacudida muy fuerte en el avión, y aunque todos los pasajeros estaban muy nerviosos, el niño mantuvo su calma y serenidad en todo momento. ¿Cómo lo hacía?, ¿Por qué su calma? Se preguntaba aquel hombre. Ya al final del vuelo, intrigado, le preguntó: "Niño: ¿no has tenido miedo?". "No señor" - contestó el niño - y mirando su libro de pintar le dijo: "Mi padre es el piloto".

Domingo de Resurrección, 27 de Marzo 2016, Ciclo C


San Juan 20, 1 - 9

  Felices Pascuas de Resurrección


  1. La Resurrección:  Cristo ha resucitado. Cristo vive. Aleluya. Esta es la gran noticia. ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado. Dios ha resucitado a Jesús. El rechazado por todos ha sido acogido por Dios. El despreciado ha sido glorificado. El muerto está más vivo que nunca. Ahora sabemos cómo es Dios. Un día él «enjugará todas nuestras lágrimas, y no habrá ya muerte, no habrá gritos ni fatigas. Todo eso habrá pasado». 
  2. La Pascua: estamos alegres, no porque han desaparecido el hambre y las guerras, ni porque han cesado las lágrimas, sino porque sabemos que Dios quiere la vida, la justicia y la felicidad de los desdichados. Y lo va a lograr. Un día, «enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte, ni habrá más llanto, ni gritos, ni dolor» Un día, todo eso habrá pasado. Esta alegría pascual impulsa al creyente a perdonar y acoger a todos los hombres, incluso a los más enemigos, porque nosotros mismos hemos sido acogidos y perdonados por Dios.
  3. La Vida«Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos». Los hombres podrán destruir la vida de mil maneras, pero si Dios ha resucitado a Jesús, esto significa que sólo quiere la vida para sus hijos.
REFLEXIÓN
   Cristo obedeció a su Padre hasta el último momento. La Resurrección de Cristo es un signo de esperanza para nosotros los hombres ya que sabemos que Cristo nos liberó del pecado y que nos está esperando en el Cielo. 
   Tenemos que estar en una actitud de agradecimiento a Cristo por su sufrimiento y debemos seguir lo que El nos ha enseñado. Ahora El nos invita a negarnos a nosotros mismos y a seguirlo, a seguir con sus mandamientos, a imitar sus virtudes y a predicar su evangelio no con nuestra boca sino con acciones. 
   Debemos de vivir en torno a la vida eterna ya que lo que al final de la vida contará será lo que hayamos hecho por Dios y por los demás. Aprendamos a vivir realmente como buenos católicos siendo siempre ejemplo en el lugar que nos encontremos.


PARA LA VIDA

   Un sabio teólogo había ido, cuando él estaba todavía de novicio, a celebrar la Pascua en el convento. El Sábado Santo por la mañana había subido al púlpito con varios libros. 
   Durante dos largas horas, había predicado a los ingenuos monjes, empleando palabras sabias, para explicarles el misterio de la Resurrección. Hasta entonces los monjes consideraban la resurrección de Cristo como cosa simplísima, naturalísima; jamás se habían preguntado acerca del cómo ni del por qué… 
  La Resurrección de Cristo les parecía tan simple como la salida diaria del sol y ahora este teólogo erudito con todos sus libros y toda su ciencia embrollaba todas las cosas… Cuando se hubieron recogido en las celdas, el viejo Manasés dijo a Manuel: Que Dios me perdone, hijo, pero este año es la primera vez que no he sentido a Cristo resucitar". (Nikos Kazantzakis).
“FELICES PASCUAS, EL SEÑOR RESUCITÓ, ALELUYA, ALELUYA”

      ¡Qué hermoso! Una mujer, María Magdalena, predicó el primer sermón de Pascua de Resurrección. Se lo predicó a unos hombres que, muertos de miedo, habían echado la piedra al cenáculo. Menos mal que la escucharon y creyeron y así comenzó a caminar un pueblo nuevo, el pueblo del Día de la Pascua de Resurrección. 
       "María Magdalena fue corriendo donde estaba Simón Pedro con el discípulo preferido de Jesús y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto" Jn 20,2 ¿Ese "no sabemos" se refiere también a nosotros? Son muchas las cosas que no
    Sabemos o que nunca sabremos.  Hoy, Día de Pascua, sí sabemos que Cristo ha resucitado, que Cristo vive, y que todo y todos tendremos un "final feliz".

    PARA PENSAR



       Cristo ha resucitado. Cristo vive. Aleluya. Esta es la gran noticia que inundará de alegría y resonará en todas las iglesias del mundo. Este gran acontecimiento, no visto por nadie, estará grabado por siempre en el fondo de cada corazón y alegrará al mundo entero. Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera. 
    A todos les deseo de corazón:

    !FELICES PASCUAS¡
    EL SEÑOR HA RESUCITADO, ¡ALELUYA!, ¡ALELUYA!. Y VIVE ENTRE NOSOTROS ALELUYA, ALELUYA

    Solemnidad Domingo de Ramos, 20 de Marzo 2016, Ciclo C

    San Lucas 22, 14-23, 56

    ¡Maravillosa sabiduría, escondida a inteligentes y poderosos, y manifestada a la gente sencilla"


    1. La PasiónLucas orienta el relato de la pasión hacia el descubrimiento del amor del Padre hacia su Hijo y hacia los hombres. La cruz es así, para el tercer evangelista, el sacramento de la misericordia divina. Todo el texto de Lucas, pero muy especialmente el relato de la Pasión, es el evangelio del seguimiento de Jesús: hasta la cruz, y hasta la Gloria. No hay más triunfo que el de la cruz, en el cual, únicamente, podrá gloriarse el discípulo. Lucas nos hace sentir, como Pedro, culpables todos de la Pasión, pero llenos de la esperanza del perdón, sin caer en la tentación de la violencia y prontos a reconocerlo resucitado. 
    2. El Sufrimiento: en el momento mismo en que "va a sufrir", Jesús vive en plena esperanza; no comerá ya la Pascua, ni beberá más el vino de la fiesta; pero él sabe que la Pascua terrestre tendrá su cumplimiento en los cielos y que él será su comensal; sabe que el Reino de Dios vendrá ciertamente, y entonces volverá a encontrar a sus discípulos en la fiesta. 
    3. La Eucaristía: El signo eucarístico será un "memorial" de Jesús; con él los discípulos, haciendo memoria de él, guardarán igualmente el recuerdo de sus palabras, de sus actos, del misterio del que él habrá sido el signo. Porque hasta ahora, es Jesús el que ha sido "probado"; a partir de ahora les toca a sus discípulos ser "tentados", "cribados por Satanás". En vista de este combate, están obligados a armarse. Jesús con su oración los sostiene. Al menos ha obtenido para Pedro el que permanezca firme, para que sea un apoyo inquebrantable para los demás. Antes, sin embargo, conocerá Pedro la traición, consecuencia quizá de la presunción que aparece en su declaración: porque existe una diferencia entre el "Yo he rogado por ti para que tu fe no desfallezca", y el "yo estoy dispuesto a ir contigo a la cárcel y a la muerte".


      REFLEXIÓN

           En el episodio de Getsemaní, quizá es más la tentación de los discípulos, que la del mismo Jesús. Son ellos los que deben "orar para no entrar en tentación". Jesús ora, y su oración es el modelo de la oración cristiana es el Padrenuestro"; y el combate que libra es el modelo de la lucha que debe entablar el cristiano: combate penetrado de oración y sostenido con la ayuda de Dios.

         La subida al Calvario permite una oposición muy esclarecedora para los cristianos de todos los tiempos. Entre Simón de Cirene, que va "detrás de Jesús" "llevando la cruz", o las mujeres que sólo saben llorar el destino de Jesús, ¿cuál es el discípulo más fiel? Simón de Cirene, sin duda. Las mujeres que lloran por Jesús están conmovidas. Si hay que llorar, es por el destino de los responsables de la muerte de Jesús.

         Lo que Jesús espera de sus verdaderos amigos es no que se conmuevan por su suerte, sino que vayan con él llevando la cruz y que, una vez llegada la muerte, sepan dirigirle la oración de ese otro personaje modelo: el buen ladrón, que clama:"Jesús, acuérdate de mí cuando estés en tu Reino...".

      PARA LA VIDA

         Hace muchos años en los días de la esclavitud, vivía en el sur de China un chino bastante rico, llamado Fu. Habiendo sido convertido sintió tal pasión por las almas que llegó a gastar todo su dinero en la obra del Señor.
         Pensando en los pobres chinos esclavos que eran llevados a trabajar a las minas de plata del Sur de América, los que nunca habían de volver a sus hogares, lleno de compasión se vendió como esclavo para poder llegar a ellos con el mensaje del amor de Dios. Cuando murió dejaba una iglesia de 200 miembros, todos ellos ganados para el Señor por su testimonio, viviendo como un esclavo más entre ellos.

         La misión de Jesús se comprende en referencia al Dios de la Gracia y de la exigencia. Jesús no solo viene a predicar la Buena noticia, sino que Él mismo es el Reino, la buena noticia, y es urgente tomar parte en Él.

      FELIZ SEMANA SANTA 2.016.

      5° Domingo de Cuaresma, 13 de Marzo 2016, Ciclo C


      San Juan 8, 1 - 11

      ¡Quien Esté Sin Pecado, que Tire la Primera Piedra! "


      1. La Mujer Adúlteracuando levanta los ojos, la adúltera ve a uno que la mira de una manera distinta a los otros. Jamás había visto a un hombre observándola de aquella manera. Hasta ahora tenía experiencia de dos tipos de mirada: la mirada del deseo y la mirada de la condena. Y, quizás, en la escena evangélica, los protagonistas de esos tipos de mirada eran las mismas personas: Aquellos con las piedras en las manos y la condena en el corazón. Ahora sus ojos se cruzan con los de un hombre que "ve" en ella no un objeto de placer ni un blanco para las piedras de una sentencia cruel. Es necesario que, cada mañana, purifiquemos nuestra mirada. Se trata, en efecto, de: -Desvincularla de todo instinto de posesión. -Desarmarla de los elementos de hostilidad, agresividad, malignidad, dureza y condenación.-Rejuvenecerla, restituyendo la capacidad de sorpresa y de maravilla que hace nuevas las cosas y las personas y las devuelve el gusto del descubrimiento del otro. -Hacerla atenta al otro, es decir, capaz de ver al otro como yo quisiera ser visto por el otro.
      2. EL Pecado: En la tradición bíblica, el adulterio viene a significar la infidelidad de los componentes del pueblo elegido respecto a su Dios. Sus relaciones son las de un Dios-esposo, lleno de amor, que se desvive por un pueblo que, paradójicamente, se comporta como esposa infiel que paga a sus amantes con los regalos del esposo. De esta imagen matrimonial, central y continua en la Biblia, podemos sacar tanto el modelo de relaciones con Dios, como el concepto profundo de pecadoEn la escena evangélica encontramos a una pobre mujer, que su pecado y los hombres le habían cerrado todas las salidas. Sólo Jesús fue el que le abrió un camino de libertad acogiéndola y depositando esperanza en ella: Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.
        REFLEXIÓN

           Resalta en este día el relato evangélico del perdón a la mujer adúltera. Este texto contrapone dos espíritus y dos actitudes: la de los letrados y fariseos, y la de Cristo. Somos como los letrados y fariseos cuando vivimos para sorprender el pecado de los demás, cuando hacemos preguntas capciosas para comprometer, cuando nos conformamos con ser externos cumplidores de todas las prácticas religiosas, cuando nos constituimos en jueces condenadores de los demás, cuando aplicamos la ley sin descubrir su espíritu. 

           Procedemos igual que ellos si no nos damos cuenta de que estamos cargados de miserias y por lo tanto no podemos juzgar al hermano. En contraposición encontramos la actitud de Cristo, el inocente que no condena a la mujer pecadora y que morirá condenado en la cruz para pagar por nuestros pecados. La mirada y la palabra limpia de Jesús pusieron en pie a una mujer que estaba postrada por tierra. Salva a la mujer no tanto de las piedras cuanto de ella misma, de su pasión descontrolada, de su inmadurez afectiva.

        El Legislador Más Honesto del Mundo 

           Zaleuco de Locris, en el siglo VII A C, fue uno de los primeros legisladores griegos, pero hoy no tendría cabida en la política. Un hijo suyo fue acusado y condenado por un delito de adulterio o robo, según las fuentes, cuya pena era la pérdida de ambos ojos. El pueblo pidió a Zaleuco que lo perdonase. 
          «Perdonaré a medias a mi hijo, ya que no es él el único culpable, y mandaré que le saquen solo un ojo anunció; el otro me lo sacaré yo, pues siendo su padre debí haberlo educado mejor; así se dará cumplimiento a la ley, ya que esta nada dice sobre qué ojos hay que sacar. 
           Hoy, en la escena de la adúltera, vemos a Jesús en medio de esa “jauría” de acusadores, entendemos muy bien lo que señaló santo Tomás de Aquino: «La justicia y la misericordia están tan unidas que la una sostiene a la otra. La justicia sin misericordia es crueldad; y la misericordia sin justicia es ruina y destrucción». Dios nos perdona todo, absolutamente todo.

        4° Domingo de Cuaresma, 6 de Marzo 2016, Ciclo C


        San Lucas 15, 1 - 3 . 11 - 32

        " ¡Alegraos, porque he hallado lo que había perdido!"
        1. El Hijo Pródigo: la parábola del "hijo pródigo" es una réplica de Jesús a la crítica de los fariseos. Jesús acoge gustoso a publicanos y pecadores porque son hijos de Dios y quiere atraerlos a él. El pecado es siempre un apartarse de Dios para convertirse a las criaturas, una opción por el mundo con menosprecio de Dios. Lo principal es el insondable amor de Dios que se refleja en la conducta del padre. Es el descubrimiento esencial del penitente que se lanza por el camino de retorno a Dios. Más que la contrición del penitente lo que cuenta y constituye lo esencial de la actitud penitencial, es el amor misericordioso de Dios y su perdón.
        2. La Libertad: epecado es siempre un apartarse de Dios y terminar sirviendo a la criatura; una opción privilegiando el mundo con menosprecio de Dios. No obstante, Dios deja en libertad al hombre para que haga su experiencia. No quiere tener hijos a la fuerza, aún si ellos quieren irse lejos de las entrañas de la familia y del amor. El pecado lleva al hombre al límite de su miseria. Pero entonces es posible que recapacite y vuelva al calor del hogar.
        3. La Miseria y La Misericordia: miseria en el corazón del hombre, misericordia en el corazón de Dios. La inmensa negrura del hombre y la infinita luminosidad de Dios. Dos polos que se atraen, «un abismo llama a otro abismo»: la miseria y la misericordia, la mezquindad y la generosidad, el vacío y la plenitud, la tristeza y la alegría desbordante. Es el camino de la conversión. Porque la conversión es algo más que reconocerse pecador: es emprender el camino que lleva a la vida, a los brazos de Dios.
        REFLEXIÓN

           Se abre la liturgia de este domingo "Laetare" con una invitación a la alegría pascual, aunque aún estemos a la mitad de la Cuaresma. Hoy se proclama una de las parábolas más entrañables y conocidas, la del hijo pródigo. 
           La gran enseñanza del hijo pródigo es su retorno, la conversión auténtica, que tiene los siguientes pasos: 
        • Darse cuenta de que hemos derrochado lo más precioso y vivimos perdidamente; 
        • Recapacitar y soñar la abundancia de la casa paterna; 
        • Examinarse para saber lo que hay que confesar acusándose pecador; 
        • Ponerse en camino, cumplir la penitencia, de desandar nuestros malos pasos; 
        • Confesarse diciendo: "Padre, he pecado...". 
        Como sabemos, la Cuaresma es un tiempo de gracia en la que se invita al gran gesto penitencial de encauzar nuestra vida por los caminos que conducen a un encuentro más personal e íntimo con Dios. Las lecturas de hoy describen ese movimiento como "volver a casa".

        PARA LA VIDA

            Según la revista ”Quote”, los buitres y los chupamirtos vuelan sobre el desierto. La única cosa que los buitres “ven” es carne podrida porque es lo que andan buscando. A los buitres les encanta este tipo de dieta. Pero los chupamirtos ignoran el olor de carne muerta. En vez de esto, ellos buscan las flores llenas de color de las plantas del desierto. Los buitres viven de la vida que era. Ellos viven del pasado, se llenan con lo muerto y con cosas  que ya pasaron. 

           Pero los chupamirtos viven de cosas del presente. Ellos buscan nueva vida. Se llenan de cosas frescas y cosas que tienen vida. Cada pájaro encuentra lo que anda buscando. Así es también con nosotros los cristianos. Las motivaciones del arrepentimiento del hijo menor no son particularmente puras, y la conversión no se produce sino bajo la presión de necesidades vitales, lo que al menos tiene la ventaja de subrayar la magnitud de la gratuidad del perdón paterno. 

           En cuanto al hijo menor, su oración se parece a la del publicano (cf. Lc. 18, 13). De esta forma, el amor gratuito de Dios elabora una nueva alianza que llama a la conversión y se sella en el banquete eucarístico que se manifiesta en el amor de Dios y su perdón misericordioso.