15° Domingo del Tiempo Ordinario, 10 de Julio 2016, Ciclo C


San Lucas  10, 25 - 37

“  Jesús le dijo: -Anda, haz tú lo mismo    




  1. Prójimo: ser “prójimo” es ayudar al necesitado porque el prójimo es aquel que necesita de nuestro compromiso, de nuestra palabra, de nuestro consejo y de nuestra presencia. Lo contrario y lo más fácil, a veces, es dar un rodeo a las personas y a los acontecimientos, a los problemas y a las cruces que salen a nuestro encuentro: “ojos que no ven… corazón que no siente”. Es quien constantemente me pregunta, con aquellas interpelaciones de San Ignacio, “qué he hecho por Cristo, qué hago por Cristo y qué debo hacer por Cristo” .
  2. El Samaritano: era despreciable para los judíos. Pero para Jesús no hay razas, sino hombres: “un hombre”. El amor es compasivo y por eso al samaritano “le dio lástima” del necesitado. No es indiferente ante el caído. Cuando ves la miseria y no te conmueves, y sigues con tu vida, tus caprichos..., es porque no amas. No tiene fuerza el amor - donación en ti, sino el egoísmo: Generosidad a la medida de la necesidad. Misericordia a la medida de la miseria. Hoy tienes ante ti muchos hombres heridos y postrados en el polvo, agonizando lentamente: ¿los curarás tú? ¡Te necesitan!.
  3. La Caridad:  Es dejarse tocar por la vida de los demás, es practicar antes que nada la compasión, sobre todo hacia quienes más sufren. Es ser solidarios con cualquier persona que se encuentra en situación de crisis. Seguir el modelo de Jesús consiste en amar al prójimo antes que cualquier etiqueta impuesta a cualquier persona. La misericordia está en las entrañas de Dios, porque Dios es amor. Y Dios, que es misericordia, quiere que cada uno de los creyentes practique la misericordia. Nuestro interrogante hoy seria: ¿hacemos algo por nuestro prójimo o, tal vez, nos hemos cansado de ayudar al ver tantas llagas abiertas en medio de nuestro mundo?
    “Bienaventurados los misericordiosos…”
REFLEXIÓN 

   El Evangelio de Jesús no es el libro del saber, es el libro del amor y del bien para con todos. Jesús no dice que este samaritano sea un santo, no le llama tampoco héroe. Le llama con un nombre mejor: prójimo. Los héroes hacen cosas maravillosas y hay pocos. Los santos nos parecen lejanos y dedicados sólo a Dios y sus cosas y nadie les hace caso. Antes de ser santos o héroes, Dios quiere que seamos prójimos. "Vete y haz tú lo mismo". 
   Cuenten las veces que Jesús nos manda "hacer" y se convencerán de que el evangelio de Jesús no es el libro del saber sino del hacer el bien, ser prójimo, de todos y siempre. En aquel tiempo muchos se negaban a reconocer como prójimos a los que no pertenecían a su pueblo, a su religión y a su cultura. Otros, rechazaban a los vecinos que no cumplían la ley. El buen samaritano obedeció a su corazón. Simplemente hizo el bien al herido. 
   Nosotros también, a través de un gesto, una ayuda, una sonrisa, somos prójimo de alguien que sufre. Imitemos la compasión del samaritano, el amor de Jesús. El Señor nos pide en este domingo que redoblemos nuestros esfuerzos a la hora de estar cerca del que sufre. “Haz el bien sin mirar a quien” Que el Señor nos ayude a superar nuestras diferencias, al tiempo que pedimos por los enfermos, los que sufren o los que están solos. Acordémonos: SINO VIVO PARA SERVIR, NO SIRVO PARA VIVIR”. “HOY POR MI…MAÑANA POR TI”

PARA LA VIDA

   Una mujer salió de casa y vio a tres hombres con largas barbas blancas sentados a la puerta. No los reconoció. Ella les dijo: "Creo que no les conozco, pero deben tener hambre. Pueden entrar y comer algo". "¿Está el señor de la casa dentro?, preguntaron. "No", respondió la señora. "Está fuera". "Entonces no podemos entrar", contestaron. Al anochecer cuando llegó el marido, ella le contó lo que le había pasado. "Ve e invítalos". 
   La mujer salió y los invitó. Pero ellos le dijeron: "Nosotros no entramos en una casa los tres a la vez". "¿Por qué?" les preguntó curiosa. Uno de los tres le explicó: "Ese es Mister Riqueza y aquel es Mister Éxito y yo soy Mister Amor. Ahora entra en casa y dile a tu esposo quién de nosotros quiere que entre en su casa." "Qué interesante". Invitemos a Mr. Riqueza y que nos llene la casa con sus riquezas", dijo el marido. 
   Su mujer no estaba de acuerdo. "¿Por qué no invitamos a Mr. Éxito? Su nuera que estaba escuchando saltó diciendo: "¿No sería mucho mejor invitar a Mr. Amor y así nuestra casa se llenaría de amor"? Los tres se pusieron de acuerdo e invitaron a Mr. Amor.  
   Mr. Amor se levantó y se dirigió hacia la casa. Los otros dos también se levantaron y le siguieron. Sorprendida la señora preguntó a Mr. Riqueza y Éxito: "Sólo invité a Mr. Amor, ¿por qué quieren entrar también ustedes?" 
   Y los dos respondieron al unísono: "Si usted hubiera invitado a Mr. Riqueza o Mr. Éxito los otros dos se habrían quedado afuera, pero como invitó a Mr. Amor, adonde él va también vamos nosotros. Donde hay amor hay también riqueza y éxito.¿A quién de los tres invitaría usted?

14° Domingo del Tiempo Ordinario, 3 de Julio 2016, Ciclo C


San Lucas  10, 1 - 12 . 17 - 20

“  La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies    


  1. El Envío: para hacer el trabajo de Dios no necesitamos poder, ni millones ni doctorados, ni mucho equipaje… Para hacer el trabajo de Dios necesitamos el poder de Dios. Una profunda relación con el que nos envía es más importante que cualquier otra cosa. Los discípulos tienen que recordar que es Dios quien tiene que trabajar a través de nosotros. Nunca debemos caer en la tentación de creer que la misión y el éxito es nuestro. Todos somos pecadores, vasijas de barro. No obstante, el agua de la salvación que llevamos es obra de Dios, para calmar la sed del sediento.
  2. La Tarea: el anuncio del reino no admite dilaciones, estorbos ni entretenimientos, por eso deben ir ligeros, deben evitar quedar atrapados por las formalidades sociales. Las acciones de los discípulos se concretan en predicar, curar a los enfermos y rezar, ya que no todo depende de su esfuerzo (Dios es el dueño de la mies). El anuncio del reino no siempre hallará acogida, pero esto no debe provocar el silencio ni el desánimo. El enviado ya sabe que hallará oposición, como el mismo Jesús.
  3. El Gozo: estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo": Pero el gozo de los discípulos no sólo proviene de que han vencido al mal, sino porque Dios los ha inscrito en el libro de los salvados. No todo está en sus manos, es Dios quien tiene la última palabra de salvación.
  4. La Paz:  cuando hay justicia, hay paz. Si no hay justicia, no hay paz. Paz es el fruto del orden querido por Dios, pero que los hombres tienen que conquistar como un gran bien en medio de la sociedad. Y para nosotros, ésta revela la presencia de Dios en nosotros. La paz en la gracia de Dios, la paz del que sale del pecado y no siente las pasiones más que para dormirlas, la paz de las almas santas. Es la paz que Cristo decía: "Mi paz os dejo, mi paz os doy…”
REFLEXIÓN 

   El Evangelio encaja muy bien con las ideas que venimos exponiendo. Hay tres momentos en este texto de misión: primero, el envío; segundo, la tarea de los misioneros; tercero, el balance gozoso de la tarea. Esos tres momentos sintetizan la vida misma de la Iglesia, primero enviada por el Resucitado; luego peregrina en esta tierra; finalmente, moradora de los cielos, precisamente con el nuevo nombre de Jerusalén. Así resulta que la visión del profeta Isaías tiene su consumación en lo anunciado por el evangelio. 
   El lenguaje del envío es directo y realista hasta la crudeza: Jesús habla de una cosecha para recoger pero también de tierra plagada de lobos; menciona expresamente las privaciones y la prisa del camino, propias de quien se dedica a su tarea y renuncia a todo lo demás; además, no olvida mencionar el caso del rechazo expreso que habrán de encontrar los que vayan en su nombre. El contenido doctrinal de esta gran misión es notoriamente breve: "el Reino de Dios está cerca." Esto hay que decirlo a todos, a los que les interesa y lo reciben con gratitud, y a los que no les interesa y rechazan a los enviados. 
   Jesús no es un misionero aislado. No quiere realizar a solas su misión. Decide contar con la colaboración de sus discípulos para anunciar el Reino de Dios. El gesto es muy significativo. Jesús quiere difundir el amor de Dios ya con el mismo estilo de la comunión y la fraternidad. 
   Se puede subrayar las cualidades que se requieren del discípulo. Ligereza para anunciar la llegada del Reino de Dios. Pobreza para no confiar tan solo en sus instrumentos, sino sobre todo en el mismo mensaje que anuncia. Generosidad para llevar la palabra y los gestos de la paz a todas partes. Sencillez para aceptar la hospitalidad. Y libertad para dejar los lugares en los que no se acoja su palabra.

PARA LA VIDA

   Un acarreador de agua tenía dos grandes vasijas para llevar el agua a casa de su patrón. Una vasija era perfecta y llegaba a casa llena de agua. La otra tenía algunas grietas y llegaba medio vacía. Ésta avergonzada le dijo un día a su patrón: "Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo puedo entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir". 

   El acarreador le dijo a la vasija agrietada: "Cuando regresemos a casa, quiero que mires las bellas flores que crecen a lo largo del camino". Así lo hizo. Vio las flores pero aun así se sintió apenada. El aguador le dijo: "¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen de tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y sembré semillas de flores por donde tú ibas para que las regaras todos los días y así he podido recoger estas hermosas flores para la mesa de mi Maestro. Si no fueras exactamente cómo eres, con todos tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.

13° Domingo del Tiempo Ordinario, 26 de Junio 2016, Ciclo C


San Lucas 9, 51 - 62

“  Te Seguiré Donde Vayas   

  1. El Llamado: la iniciativa de toda VOCACIÓN y DISCIPULADO parte siempre de Dios. Lo nuestro es una colaboración a esta gracia divina que esdada gratis.  Parte de la vida de la persona es el discernimiento de la llamada de Dios a la santidad, al servicio a los demás,  los distintos estados de la vida.  A veces la llamada aparece con claridad meridiana y no hay dudas en la misma.  A veces hay que discernir, interpretar los signos de la vida, de nuestra propia experiencia, y a través de la oración llegar a una decisión de respuesta.
  2. La Respuesta: la llamada de Dios a construir su Reino nos reta a una respuesta que intenta tener unas cualidades muy especiales. Puede ser en un ideal para todos: RADICAL, PRONTA, TOTAL, GENEROSA, INCONDICIONAL. Como en las respuestas de esos modelos de vocación y de misión que encontramos tantas veces en las Escrituras  Las imágenes del Evangelio hoy nos dejan entrever que aquellos espontáneos que pedían tiempo, o CONDICIONES, para seguir a Jesús no son aptos para seguirle.  Jesús, con palabras quizá cortantes y duras, lo deja bien claro.
  3. La Misión:  exige sacrificio, urgencia, entrega incondicional. Es tarea de AHORA, no de después.  A veces puede parecer que es una tarea imposible.  Pero, Jesús, en su invitación a la colaboración de construir este Reino, de justicia, de amor y de paz, en el mundo, lejos por la solidaridad y la oración, y a nuestro lado, con los detalles de cada día, no nos deja solos.  Él pone a nuestra disposición el auxilio y la fuerza de su Gracia.  Esta se nos da en amplia generosidad, hoy, aquí, al reunirnos como asamblea de Fe, y al compartir este Pan Eucarístico que nos fortalece para salir hacia el mundo, y hacer el anuncio, como Profetas, del mensaje del reino que Jesús nos trae del Padre.
REFLEXIÓN 

   Las tres conversaciones en el evangelio, tres supuestos viajeros y discípulos, implican también tres actitudes. Al primero Jesús le dice que el Mesías tiene que sufrir y ser crucificado. Éste probablemente esperaba un viaje cómodo, en primera clase. Para él el Mesías era triunfador y glorioso. No cabía en su cabeza un Mesías fracasado y derrotado. "Los pájaros tienen nidos"… En Israel todo el mundo se sentía en su casa menos Jesús que es el verdadero Israel. 
   Viajar con Jesús es unirse a la oposición. La segunda conversación: "Déjame ir a enterrar a mi padre". Enterrar a un padre significaba quedarse en casa hasta que los padres ancianos morían y eran enterrados respetuosamente. Podían pasar años y años. Seguir a Jesús es algo que pertenece al ahora, es una decisión para hoy. Jesús va camino de Jerusalén e irá contigo o sin ti. El tercer supuesto discípulo le pide a Jesús le permita ir a despedirse de los suyos. Oh ¡cómo me gustaría seguirte pero tendría que preguntar, pedir permiso…! Jesús le dice que no hay mayor autoridad que Él. Ser discípulo es un compromiso de toda la vida. ¿Cómo respondieron los tres candidatos? No nos interesa saberlo. 
   A fin de cuentas se trata de cada uno de nosotros, y ñas disculpas que colocamos para no seguir al Señor.
   Cuando el creyente se esfuerza por seguir a Jesús día a día, va experimentando de manera creciente que sin ese "seguir a Jesús", su vida sería menos vida, más inerte, más vacía y más sin sentido.
   Este seguimiento no consiste primariamente en apropiarnos de un conjunto de ideas nuevas, ni en pasar a pertenecer a un grupo de selectos, sino en hacer de Jesús el eje único de nuestro vivir diario y en ponernos decididamente al servicio de los que él llamaba al reino de Dios.

PARA LA VIDA

   Cuando se conquistó el Oeste, la gente viajaba en diligencia. Lo que, tal vez, no sabemos es que había tres clases de viajeros: viajeros de primera, de segunda y de tercera. Los viajeros de primera, pasara lo que pasara, permanecían sentados durante todo el viaje. Los viajeros de segunda, cuando surgía un problema, tenían que bajarse hasta que el problema se resolvía. No tenían que mancharse las manos, simplemente miraban. 
   Los viajeros de tercera tenían que salir de la diligencia, empujar, arreglar la rueda rota o solucionar cualquier otra avería. No sé qué clase de billete compró cuando decidió viajar en la diligencia de Jesús. Pero si sé que la mayoría de los católicos se comportan como viajeros de primera clase. 
   Lucas nos dice que Jesús "tomó la decisión de viajar a Jerusalén". Nosotros también decidimos viajar con Jesús, viaje de aprendizaje, de crecimiento y de servicio. Viaje que exige elecciones y compromisos.

12° Domingo del Tiempo Ordinario, 19 de Junio 2016, Ciclo C


San Lucas 9, 18 - 24

“  Tú Eres El Mesías de Dios   

  1. Quién es Jesús para nosotros: cuando escuchamos hoy esta pregunta, tendemos a pronunciar las fórmulas aprendidas a una edad infantil, aceptadas de manera mecánica, repetidas de forma ligera, y afirmadas más que vividas. Lo adoramos como «Dios», pero es el centro de nuestra vida?. Lo confesamos como «Señor» pero tal vez vivimos de espaldas a su proyecto, sin saber muy bien cómo era y qué quería. Le decimos «Maestro» pero no vivimos motivados por lo que motivaba su vida. Vivimos como miembros de una religión, pero no somos discípulos de Jesús.
  2. La Fe: antes de creer verdades doctrinales, la fe cristiana consiste en creerle a Jesucristo. Esto es lo decisivo. Sólo desde esa fe en su persona descubre el cristiano la verdad última desde la cual puede iluminar el sentido de la vida. Pero sólo en Cristo encuentra la verdad última y sólo desde él va configurando su personalidad.
  3. La Esperanza:  por su parte, más que «esperar algo» después de la muerte, consiste en esperar en Jesucristo como único Salvador confiando en él todo nuestro ser y nuestro futuro. El cristiano conoce también otras ofertas de salvación; observa cuánto se espera a veces de la ciencia o del desarrollo; colabora en todo aquello que pueda aportar liberación aunque sea de forma fragmentaria. Pero sólo de Cristo resucitado espera esa salvación última que el hombre no puede darse a sí mismo, y sólo desde él va edificando su esperanza.
REFLEXIÓN 
   Esa profecía de Jesús no ha surgido de improviso. El evangelio la coloca inmediatamente después de unas preguntas fundamentales que Jesús dirige a sus discípulos.
  • “¿Quién dice la gente que soy yo?”. No era difícil responder. Bastaba con prestar atención a los comentarios de la gente que se iban encontrando con Jesús. Todos lo identificaban con algún profeta. Como los antiguos profetas, Jesús hablaba en nombre de Dios, e invitaba a su pueblo a la conversión.
  • “Y vosotros, quién decir que soy yo?”. Esta segunda pregunta era una interpelación directa a la fe de sus discípulos. Ante esas palabras, ellos tendrían que reflexionar y decirse a sí mismo qué esperaban de Jesús y por qué lo estaban siguiendo. Esa pregunta se nos dirige a los creyentes de todos los tiempos.
  • “Eres el Mesías de Dios”. Así respondió Pedro en nombre de todos. Si la primera respuesta de los discípulos requería una cierta información sobre las opiniones de la gente, esta segunda respuesta comporta la confesión personal de la fe en la identidad y la misión de Jesús, el Ungido de Dios. Ante esa respuesta, Jesús revela su futuro de entrega y de muerte. No hay seguimiento posible de Jesucristo sin antes afrontar la pregunta sobre su identidad. El paso del nivel formal al nivel existencial de la pregunta está marcado por la experiencia del encuentro y de la intimidad con Él.
PARA LA VIDA

   Un anciano que tenía un grave problema de miopía se consideraba un experto en evaluación de arte. Un día visitó un museo con algunos amigos. Se le olvidaron las gafas en su casa y no podía ver los cuadros con claridad, pero eso no le frenó en manifestar sus fuertes opiniones. Tan pronto entraron a la galería, comenzó a criticar las diferentes pinturas. Al detenerse ante lo que pensaba era un retrato de cuerpo entero, empezó a criticarlo. Con aire de superioridad dijo: "El marco es completamente inadecuado para el cuadro. 
   El hombre esta vestido en una forma muy ordinaria y andrajosa. En realidad, el artista cometió un error imperdonable al seleccionar un sujeto tan vulgar y sucio para su retrato. Es una falta de respeto". El anciano siguió su parloteo sin parar hasta que su esposa logró llegar hasta él entre la multitud y lo apartó discretamente para decirle en voz baja: "Querido, estás mirando un espejo". Moraleja: Tardamos en reconocer y admitir nuestras propias faltas, que parecen muy grandes cuando las vemos en los demás.

DÍA DEL PADRE
ORACIÓN POR LOS PADRES

Dios y Padre nuestro, Tú que nos has llamado a la vida por medio de nuestros padres, escucha ahora nuestra oración filial por ellos. 
Bendice a nuestros padres y llénalos de tu Gracia, que sean signo de tu Amor providente y, al mismo tiempo, nos infundan el Espíritu de tu Amor, que es el principio de la sabiduría y el camino de tus mandamientos. 
Concédeles, Señor, paz, alegría y abundantes bendiciones por el ejemplo y el amor que nos han dado. Bendice sus fatigas y sus iniciativas; dales el ciento por uno de todo aquello que han hecho por nosotros
Haz que un día nosotros seamos su consuelo, alegría, sostén y recompensa generosa    
Amén.

11° Domingo del Tiempo Ordinario, 12 de Junio 2016, Ciclo C


San Lucas 7, 36 - 8, 3

“  Tu fe te ha Salvado…Vete en Paz  

  1. El Pecado: para Jesús no es una llaga que  tenemos que esconder ya que él lo ve todo. Es la incapacidad de corresponder al amor del Padre, es la deuda infinita de amor que tenemos con Dios. Las culpas, las miserias, las debilidades que constatamos en nuestra vida nos humillan. Quien toma conciencia de la gravedad de sus pecados y humildemente se acerca al Señor, experimenta como aquella mujer cuán grande es su amor, un amor que es más grande que nuestros pecados, por graves o vergonzosos que sean. Y quien experimenta ese amor no puede dejar de mostrar su gratitud amando más a Dios con toda el alma, con todo el ser y con todas las fuerzas.
  2. El Perdón: “¡He pecado contra el Señor!”. Hay dos maneras de reconocer nuestros errores  y pecados que nos alejan de Dios: El arrepentimiento del creyente se apoya en la confianza y la esperanza. Y la confesión, que al reconocer su pecado, el cristiano reconoce su fragilidad, sabe que la gracia de Dios lo acompaña y le dará fuerzas para levantarse.
  3. La Misericordia:  Dios es misericordioso y no escatima su perdón... El cúmulo de tus pecados no será más grande que la misericordia de Dios, la gravedad de tus heridas no superará las capacidades del Médico, con tal de que te abandones en él con confianza. Manifiesta al médico tu enfermedad, y dirígele las palabras que pronunció David: "Confesaré mi culpa al Señor, tengo siempre presente mi pecado".
REFLEXIÓN 

   Será el pasaje del Evangelio el que nos muestre la verdadera dinámica del perdón, que es en realidad la del amor. Jesús va a contraponer la imagen del fariseo (cumplidor y observante) frente a la de la mujer pecadora (la que se siente amada). Sólo quien se sabe amado por Dios puede saberse perdonado por Él y viceversa. La parábola que utiliza es la del prestamista y los dos deudores... ¿Cuál de los dos estará más agradecido? 
   Obviamente al que más se le perdonó...En la dinámica de la vida, es el amor, el perdón y la gratuidad lo que nos va construyendo como personas. Es muchas veces lo gratuito, lo regalado, lo donado, lo no debido, lo que nos hace crecer, lo que nos despierta del letargo en el que intenta situarnos la sociedad.
   Hay un fuerte contraste entre el fariseo que ha invitado a Jesús a comer con él y la mujer que, sin ser invitada al banquete, llega hasta Jesús para realizar los signos de su veneración. Así lo constata Jesús, subrayando tres gestos con tres palabras clave. He ahí tres valores con frecuencia olvidados en nuestra cultura.
  • El agua para los pies. Un signo imprescindible ante el huésped que llega de camino. Con él se refleja el valor de la hospitalidad que ha de sustituir a la indiferencia actual.
  • El beso de acogida. El saludo habitual que sella el encuentro de la amistad. Con él se nos invita hoy a recuperar el valor de la confianza entre el Señor Jesús y los hermanos.
  • La unción.  Con ella se acompañaba el rito de la consagración de los elegidos. Con este signo se expresa hoy la necesidad de reconocer el honor debido a la persona.
PARA LA VIDA

   Es la historia de dos amigos en el desierto. En un momento de enfado uno le dio una bofetada a su amigo. Éste dolorido pero sin decir palabra escribió en la arena:HOY MI MEJOR AMIGO ME HA DADO UNA BOFETADA. Continuaron caminando y llegaron a un oasis, y decidieron bañarse. El que había sido abofeteado estuvo a punto de ahogarse y su amigo lo salvó. 
   Cuando se repuso escribió sobre una piedra: HOY MI MEJOR AMIGO ME HA SALVADO LA VIDA. El que había sido abofeteado y salvado la vida le preguntó a su amigo: ¿Por qué escribiste en la arena y ahora en la piedra? El amigo le respondió: cuando alguien nos hiere, hay que escribir en la arena para que los vientos del perdón lo puedan borrar. Pero cuando alguien nos hace el bien debemos grabarlo en piedra, para que ningún viento lo pueda borrar y nos lo haga olvidar. 
  1. Perdonar es dar a la persona que me ha ofendido una nueva oportunidad.
  2. Perdonar es reconocer la dignidad de la persona que nos ha ofendido y también la nuestra, con nuestras debilidades y nuestra contribución al mal.
  3. Perdonar es derrotar a la venganza.
  4. Perdonar es desear lo mejor a las personas que nos han ofendido.
  No hay pozo tan hondo que Dios no pueda llenar. No hay perdón tan difícil que Dios no pueda conceder. No hay herida tan grande que Dios no pueda sanar…Y TÚ?
http://www.iubilaeummisericordiae.va/content/gdm/es.html

10° Domingo del Tiempo Ordinario, 5 de Junio 2016, Ciclo C


San Lucas 7, 11 - 17

“  ¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate! 

  1. La Muerte:  a veces no es fácil recuperarse. La ausencia del ser querido nos pesa demasiado, y la tristeza y el desconsuelo se apoderan de nosotros una y otra vez. Puede ser el momento de acudir a la propia fe. Desahogarse con Dios, da sosiego. Dios no rechaza nuestras quejas. Las entiende. Cuántos creyentes han encontrado de nuevo la fuerza y la paz en la oración. «No sé lo que hubiera hecho si no hubiera tenido fe; «Dios me está dando la fuerza que necesito.»
  2. La Vida: Jesús devuelve la vida al joven muerto en el pueblecito de Naín. Pero no se la devuelve por el simple tacto del féretro, que solo tiene por finalidad detener el cortejo, sino por la palabra de vida que sale de sus labios. Jesús nos invita a todos, especialmente a tantos que sufren, a levantarse para vivir en el amor y para dar testimonio de la misericordia.
  3. La Compasión:  es la compasión de Dios la que hace a Jesús tan sensible al sufrimiento de la gente. En la Iglesia hemos de recuperar cuanto antes la compasión como el estilo de vida propio de quienes seguimos a Jesús. La hemos de rescatar de una concepción sentimental y moralizante que la ha desprestigiado. La compasión que exige justicia es el gran mandato de Jesús: “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”.
  4. La Oración: en medio de la desesperanza y del dolor nos muestra la oración como camino de serenidad. En la Eucaristía sentimos que Cristo es la fortaleza que necesitábamos en medio del vendaval de la vida. En la muerte de un ser querido por la fe sabemos que hay una respuesta más allá del fracaso aparente.

REFLEXIÓN

   El Evangelio de hoy nos revela al Cristo compasivo, el cual ve el corazón no solamente la apariencia. La Madre Teresa nos llama para ver a Jesús escondido en el pobre, el enfermo, el cojo, el ciego, el solitario, el de corazón roto, el preso, el perdido y olvidado. El ve ese miedo en los ojos de la viuda de estar sola en el mundo. Ella no tendrá el lujo de un esposo o un hijo más. Él sabía lo que quería decir una procesión de un funeral para la madre viuda y su corazón sintió una tremenda compasión por ella. 
  Leemos en todas las lecturas que Dios demuestra gran compasión por los desvalidos. Él te dio a ti y a mí una vista muy de cerca y muy personal de su corazón. Las escrituras nos dicen que el amor de Dios dura para siempre. Puedes imaginarte el poderoso intercambio cuando escuchamos a Jesús diciéndole a la mujer muy suavemente «no llores.»? Después camina al frente, toca el ataúd y le dice al joven muerto «regresa a la vida otra vez.» ¿No crees que la vida de ella también regresó? Vamos a vernos los unos a los otros como El vio a esa madre. En gran poder Jesús levantó al joven a la vida. 
   La primera lectura demostró la fuerte fe de Elías levantando al niño de la muerte por medio de la palabra de Dios. Vemos en la segunda lectura el poder de la fe de Pablo dada por Dios para predicar las Buenas Noticias. El evangelio revela que Dios tiene gran compasión por el débil. Hoy, con el evangelio en la mano, nos acordamos de tantas familias que ven a sus hijos muertos en vida (droga, alcohol, vida fácil, sensualidad, falta de horizontes, alejados de la práctica religiosa, sin fuerza vital porque el futuro no tiene nada que ofrecer…). 
   A pesar de todo, los sacerdotes, los cristianos y la misma Iglesia siempre tendrá que repetir una y otra vez: ¡LEVÁNTATE…NO TODO ESTÁ PERDIDO! Dios está aquí contigo.

 PARA LA VIDA 

   Una hermosa niña de quince años se enfermó repentinamente, quedando casi ciega y paralitica. Un día escuchó al médico de cabecera, mientras le decía a sus padres: - Pobre niña; por cierto que ha vivido ya sus mejores días. - No, doctor - exclamó la enferma-, mis mejores días están todavía en el futuro. Son aquellos en los cuales he de contemplar al Rey en su hermosura. Esa es nuestra esperanza. No seremos aniquilados. 

   Cristo resucitó de entre los muertos como garantía de que nosotros también resucitaremos. La resurrección es el gran antídoto contra el temor de la muerte. Nada puede reemplazarla. Las riquezas, el genio, los placeres mundanales, no nos pueden traer consuelo en la hora de nuestra muerte. El Cardenal Borgia exclamó al morir: - ¡En mi vida me he preparado para todo menos para la muerte y ahora, ¡Ay de mí!, no me encuentro listo! Comparemos estas palabras con las de uno de los primeros discípulos: "Estoy cansado. Quiero dormir. Buenas noches." Estaba seguro de despertar en una tierra mejor.

Solemnidad de Corpus Christi, 29 de Mayo 2016, Ciclo C


San Lucas 9, 11 - 17

“  Éste es mi Cuerpo…Este es el cáliz de mi Sangre 

  1. El Pan:  es el alimento más sólido. Si alguno se avergüenza de pedir pan, que deje todas sus cosas y acuda a la Palabra de Dios. Pues cuando alguno empieza a oír la Palabra de Dios, empieza a tener hambre. Empiezan los Apóstoles viendo de qué tienen hambre. Y si aquellos que tienen hambre aún no entienden de qué la tienen, Cristo lo sabe: sabe que no tienen hambre de alimento temporal, sino del alimento de Cristo, Pan vivo bajado del cielo.
  2. El Vino: Bebed todos de Él. "Este cáliz es la Nueva Alianza en mi Sangre, que va a ser derramada por vosotros". San Cirilo declara: "No te preguntes si esto es verdad, sino acoge más bien con fe las Palabras del Salvador, porque Él, que es la Verdad, no miente" Por tanto, con la Carne y la Sangre se halla presente Cristo todo entero: Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.
  3. La Fe: “Quien cree en mí tiene la vida eterna “(Jn. 6, 47). ¡Qué felices seríamos si tuviésemos una fe muy viva en el santísimo Sacramento! Porque la Eucaristía es la verdad principal de la fe; es la virtud por excelencia, el acto supremo del amor. La fe en la Eucaristía es un gran tesoro; pero hay que buscarlo con sumisión, conservarlo por medio de la piedad y defenderlo aun a costa de los mayores sacrificios. No tener fe en el santísimo Sacramento es la mayor de todas las desgracias.
  4. La Eucaristía: La Eucaristía es la consagración del pan en el Cuerpo de Cristo y del vino en su Sangre que renueva mística y sacramentalmente el sacrificio de Jesucristo en la Cruz. La Eucaristía es Jesús real y personalmente presente en el pan y el vino que el sacerdote consagra.


REFLEXIÓN

   En el Evangelio de hoy hemos leído el relato de la multiplicación de los panes y los peces. En esta fiesta del Corpus, debemos entender este relato también en lenguaje eucarístico. Nuestra Eucaristía nos indica que Cristo ofreció su vida para salvar a todos los hombres, sin excepción alguna.
-El “Tomad y comed” y “Tomad y bebed” llena nuestras entrañas y nuestras venas del mismo Cuerpo y Sangre de Cristo y, cuando así lo creemos y sentimos, vemos que nuestros cuerpos y nuestra sangre se mueven y vibran por lo mismo que conmovió a Jesucristo: la Gloria de Dios y la salvación de los hombres.
-“Dadles vosotros de comer”, les pide Jesús. Es entonces cuando se produce el milagro. El milagro de una comunidad donde no hay necesidades, donde todo fluye a raudales y que incluso sobra. El milagro que se produjo allí fue el compartir. Ya el Papa Benedicto XVI nos había hablado de la nueva “imaginación de la caridad”. La Eucaristía, como Jesús la entendió, es la gran señal de una comunidad en torno a una misma mesa, donde a nadie le falta nada y donde todo es alegría de vivir.
ORACIÓN

   En aquella última cena Cristo hizo la maravilla de dejar a sus amigos el memorial de su vida. Enseñados por la Iglesia, consagramos pan y vino, que a los hombres nos redimen, y dan fuerza en el camino. Bajo símbolos diversos y en diferentes figuras, se esconden ciertas verdades maravillosas, profundas. Su sangre es nuestra bebida; su carne, nuestro alimento; pero en el pan o en el vino Cristo está todo completo. Amén.

PARA LA VIDA

   Si usted sale a su jardín y arroja al suelo un poco de aserrín, los pájaros no se fijarán en él; pero sí en cambio arroja migas de pan, en seguida verá cómo los pajaritos bajan de los árboles para arrebatarlas. El que es realmente hijo de Dios conoce bien la diferencia, por así decirlo, entre el aserrín y el pan. 
   Muchos, equivocadamente, están comiendo del aserrín del mundo, en lugar de ser alimentados por el Pan que desciende del cielo. Lo único que puede satisfacer los anhelos del alma es la Palabra del Dios viviente: Jesús Eucaristía.

LA MAYOR NECESIDAD
  
   ¿Qué necesita el hombre hambriento? ¿Dinero? En absoluto. ¿Fama? Tampoco. ¿Buena ropa? Menos. Lo que necesita es alimento. ¿Qué necesita un hombre sediento? ¿Acciones en la Bolsa? No. Necesita agua. Y cuando obramos con sinceridad y decisión, y necesitamos el pan del cielo y el agua de la vida, no debemos detenernos hasta conseguirlos. 
   La Eucaristía, en consecuencia, es nuestro Pan de cada día; pero recibámoslo de manera que no sólo fortalezca el cuerpo sino el alma, la mente y todo el ser. La fuerza que en él se simboliza es la unidad, para que agregados a su cuerpo, hechos miembros suyos, seamos lo que recibimos. Entonces será efectivamente nuestro pan de cada día”.