1° Domingo de Adviento, 1 de Diciembre 2013, Ciclo A


San Mateo  24
 , 37 - 44 
      


 «Velad», «Estad alerta», «Vivid despiertos» 

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  1. Adviento: La palabra latina "ADVENTUS" significa “venida”. En el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Jesucristo. La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como una oportunidad para prepararnos en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.
  2. Preparación:  Es importante saber hacer un alto en la vida para reflexionar acerca de nuestra vida espiritual y nuestra relación con Dios y con el prójimo. Todos los días, si abrimos el corazón a Dios, es Adviento. Él nos llama a estar atentos, como el agricultor con la semilla que nace. 
  3. Estar en Velaes vivir atentos a la realidad. Escuchar los gemidos de los que sufren. Como dos enamorados, están atentos el uno del otro y con el corazón latiendo de amor. Sin esta sensibilidad, no es posible caminar tras los pasos de Jesús. Velar con confianza, ante la certeza de quien viene. Sabemos de quien nos hemos fiado. Velar, viviendo “con dignidad” nos dice San Pablo. Nada de lujos, con sencillez y optando por lo esencial. Velar, dormidos o despiertos, porque el corazón que ama, no duerme esperando al amado. 
REFLEXIÓN 
   El Adviento es la gozosa expectación por la venida del Señor. Es un tiempo muy rico en la vida de la Iglesia que desea nos preparemos para el nacimiento de Jesús en Belén. Nos invita a comprender el amor de Dios que se decide a entrar en la historia humana de un modo tan humilde y misterioso. 
   Simultáneamente, el Adviento llama nuestra atención sobre la segunda venida de Cristo al final de los tiempos, cuando vendrá a juzgar a vivos y muertos. Aquí, “lo último” adquiere prioridad. Cristo que nace de María Virgen en la pequeñez de un recién nacido, vendrá al final de los tiempos en la majestad de su gloria para juzgarnos según nuestras obras. 
   Este primer domingo de Adviento subraya, sobre todo, la preparación de la segunda venida y nos invita a estar alertas y vigilar, porque no sabemos el día, ni la hora de la llegada. el profeta Isaías resume espléndidamente la actitud propia para este adviento: estamos invitados a salir al encuentro del Señor que nos instruye en sus caminos. 
   Vayamos a su encuentro, iluminados por la luz que irradia el amor de Dios en nosotros. 
¡VEN, SEÑOR, NO TARDES. VEN PRONTO SEÑOR¡