22° Domingo del Tiempo Ordinario, 1° de Septiembre 2013, Ciclo C

San Lucas  14, 1 . 7 - 14
       


Dichoso de ti, porque Dios te pagará

Descargar  Homilia del Padre Rector 

  1. Los Invitados:  los pobres, lisiados, cojos y ciegos». Dios ama a todos, sin excluir a nadie, pero en su corazón de Padre, ocupan un lugar preferente los que no tienen sitio entre los hombres. Es muy importante mirar la vida desde los pobres. Hay que «invitar a nuestro banquete al pobre que no nos podrá pagar». Hay que buscar el bien de quien sufre aunque no sea rentable para nuestro bienestar egoísta. Esto es lo que salva y libera al ser humano
  2. El Banquete: en la Eucaristía, Jesús nos enseña a elegir el puesto de los “servidores”. El Señor está pensando en otro banquete de más trascendencia, el banquete de las bodas eternas. Allí cada uno tendrá su puesto, cada uno gozará de su propia dignidad. Entonces no valdrán los empujones ni las zancadillas para colocarse en los primeros puestos, no servirán las mentiras ni las apariencias. Entonces cada uno ocupará el puesto que realmente le corresponde, el suyo propio, ese que sólo Dios conoce. En el banquete del Señor, todos tenemos puesto. Distinto quizá de los que nosotros asignamos a los demás, o nos escogemos para nosotros mismos. 
  3. La Humildadla verdadera humildad depende de nuestra actitud y el reconocimiento de que Dios es el dador de todo lo bueno que somos. Tenemos que hacer lo mejor que podemos, no para estar sobre los demás, sino para desarrollar nuestros dones. Nuestra meta no debe ser vencer a los demás, sino usar lo bueno que tenemos para dignificar al hermano, al que más sufre.

    REFLEXIÓN
       Jesús actúa con libertad incluso cuando es vigilado, y enseña con una parábola a partir de lo que ve a su alrededor. Jesús no hace teoría, sino que reflexiona a partir de unos hechos, para enseñar a los que le rodean, para mostrarles lo que verdaderamente agrada a Dios. En un primer momento habla a quien es invitado a una boda, para después hablar al anfitrión. Al invitado, Jesús le pide humildad; al anfitrión le pide esperar la recompensa del Padre. 
       Ante ambos, Dios se muestra como modelo que invita a no discriminar a las personas. El invita a todos a participar del banquete preparado. “Serás feliz. Pues ellos (los pobres) no te pueden pagar, pero tú tendrás tu recompensa el día en que los justos resuciten”. Quizá podríamos interpretarla así: “Dichoso el que da sin esperar nada a cambio” ó “Dichoso el que espera la recompensa de la vida eterna”.
    UN ASIENTO DE PRIMERA
       En un vuelo de British Airways, una señora blanca y rica se encontró sentada junto a un hombre negro. Ésta llamó a la azafata para exponerle sus quejas y su disgusto. “Me han sentado junto a este negro y no puedo viajar así. Búsqueme otro asiento”. “Cálmese señora”, le dijo la azafata, “el avión está lleno, pero miraré a ver si queda algún asiento libre”. 
        Minutos más tarde, la azafata sonriente volvió con la buena noticia. “Señora, sólo queda un asiento en primera clase”. “Hacer un cambio de asiento es algo extraordinario, pero dadas las circunstancias, el capitán ha concluido que sería una grave desconsideración hacia el pasajero tener que volar junto a una persona tan desagradable”. Y dirigiéndose hacia el hombre negro le dijo: “Señor, recoja sus cosas y sígame, tengo un asiento preparado para usted en primera clase”. El resto de los pasajeros respondió con una fuerte ovación.