Solemnidad de la Natividad del Señor, 25 de Diciembre 2020, Ciclo B

 San Juan 1, 1 – 18

"Hoy os ha Nacido un Salvador"

Homilía Padre Luis Guillermo Robayo M. 

1.-La Natividad: es esta llegada del Verbo de Dios hecho hombre entre nosotros. Cada uno puede decir: ¡por mí! Navidad es este prodigio. Navidad es esta maravilla. Navidad es esta alegría. Nos vienen a los labios las palabras de Pascal: ¡alegría, alegría, alegría, llantos de alegría! Nace, por consiguiente, un Niño, el Hijo primogénito de María de Nazaret.

2.-La Alegría: llena toda la creación, llamada esta noche a compartirla de nuevo según estas palabras que descienden del cielo: «Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama» (a los hombres de buena voluntad) (Lc 2, 14).

3.-El Don Mas Grande: ¡Esta noche cada uno de los hombres recibe el don más grande! Dios mismo se convierte en el don para el hombre. El hace de si mismo el «don» para la naturaleza humana. ¡Entra en la historia del hombre no sólo ya mediante la palabra que de El viene al hombre, sino mediante el Verbo que se ha hecho carne!

4.-La Soledad: en el vacío y en la soledad de esa noche de Belén, el amor «que dona» el Padre, viene al mundo en el Hijo, nacido de la Virgen: un Hijo se nos ha dado.

5.-La Luz:  aunque en estos días haya tanta luz en las calles, el mundo sigue viviendo en la oscuridad del pecado. Son las tinieblas de la muerte, del dolor, de la violencia, de la incomprensión entre las gentes, de los odios… Pero Dios, con su nacimiento, nos trae la luz que brilla en la oscuridad, que disipa las tinieblas. Ya no hay miedo, pues brilla la luz de la esperanza. Ya no hay tristeza, pues brilla la luz de la alegría. Ya no hay odio pues brilla la luz del amor. 

REFLEXIÓN 

   Hoy celebramos un misterio entrañable, tierno, el misterio de Dios hecho hombre que nace en Belén. Dios se ha hecho niño. Podemos contemplar el amor de Dios en la dulzura de un recién nacido. La inocencia y la fragilidad de un bebé envuelto en pañales y acostado en un pesebre es la muestra de que Dios quiere estar con nosotros. Descubrimos la grandeza de Dios en la pequeñez del niño Jesús. 

   El nacimiento de Dios hecho hombre fue un acontecimiento impresionante que marcó para siempre la historia de la humanidad. Y sin embargo este hecho aconteció en el silencio, en lo escondido, en un humilde portal porque no había sitio en la posada. Y fueron los primeros testigos de este magno acontecimiento unos humildes pastores que guardaban el rebaño.

   El anuncio de un ángel “No temáis, os traigo una gran alegría”, mueve el corazón de aquellos hombres sencillos que inmediatamente dejaron todo y fueron corriendo a adorar a ese niño. Aquellos testigos privilegiados dieron gloria a Dios, uniendo sus cantos a los de los ángeles del cielo. Ya no hay nada que temer, nuestro corazón de llena de alegría, pues en medio de nosotros está Dios, que ha nacido para traernos el amor, la paz y la felicidad que tanto necesita nuestro mundo. 

   ¡Aleluya! ¡Dios ha nacido! Esta exclamación, nada ni nadie la puede acallar. Lo esperado desde siglos, se hace realidad en Jesús. Y, hoy, amigos, este gran acontecimiento nos ha puesto en pie. ¡Esto si qué es la Navidad! También nosotros, como los pastores, hemos escuchado y sentido el anuncio del Ángel. “Hoy en Belén os ha nacido el Salvador”. Y ¿Cuál ha sido nuestra reacción? ¡La que tenía que ser! ¡Nos hemos puesto en movimiento! Hemos dejado todo en lo que estábamos entretenidos porque el Rey de Reyes merece nuestra cercanía, nuestra oración y nuestra acogida. La estrella luce; los pastores ofrecen; los reyes adoran; Herodes rabia…y nosotros, para no ser menos, brillamos con la luz de la fe, ofrecemos lo que somos y adoramos a Jesús conscientes de que, Rey, ¡sólo El! Llegar aquí, en esta mañana santa de la Navidad, es prolongar en el tiempo y en el espacio, lo que ayer noche en Belén se hizo prodigio, milagro, humildad y salvación: Dios en medio de nosotros. 

PARA LA VIDA 

   Dios nos tiene un amor muy especial Nos ama gratuitamente. Es el Enmanuel el Dios con nosotros. Que trae la salvación para todos, sin distinción. Se hace niño indefenso para ganar nuestro corazón. Dios está con nosotros y no lo conocemos, pues andamos entre otras cosas que nos ocultan la verdad de la Navidad. “Aquél que es la Palabra era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En él mundo estaba; el mundo había sido hecho por el y, sin embargo, el mundo no lo conoció” 

   Ese es el gran peligro que tenemos, pues al llenarnos de luces, regalos, brindis, pesebres nos olvidemos de lo más importante y esencial de toda Navidad: ¡CRISTO JESUS! Todos, pero todos tenemos muchas necesidades… Por eso en esta Navidad tendremos que descubrir… Si la necesidad fuese la cultura en Belén nacería un maestro. 

   Si la necesidad fuese la riqueza en Belén nacería un administrador. Si la necesidad fuese los conocimientos en Belén nacería un científico. Si la necesidad fuese la risa en Belén nacería un cómico. Pero, Dios que lo sabe todo, sabía, desde siempre, que nuestra mayor necesidad es el amor. 

   La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros. Vemos a Dios entrando a la historia asumiendo como suya nuestra naturaleza. No se nos olvide, que hoy y para siempre, Dios mismo en cuerpo y raza humana. Lugar del mensaje y contenido

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